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Sunday, February 12, 2006

Francisco Sánchez López









Iglesia de Álamos Sonora
Pintor Luis Martín Sahagún


Arq. Francisco Sánchez López
www.arqsanchez.8m.com
Lo mejor del arte en el Festival de Álamos

Hoy es el Día de la Constitución Mexicana que nos da la mexicaneidad y las garantías individuales de las cuales, con la libertad de expresión, para que no se me aniquile profesional y artísticamente y con los valores plásticos y estéticos que rigen al arte, mi intuición y percepción para señalar las mejores obras, viajé en camión a Álamos para asistir al festival artístico cultural y redactar la crónica y critica de Ruta del Arte expuesto en recintos coloniales históricos y en galerías, el cual, para Marisela Moreno, “Representan la calidad y una vasta panorámica de las Artes Visuales en Sonora”. Junto al arte de los Pintores del Festival en la Plaza de Armas.
Importantes manifestaciones artísticas para la historia de la creatividad estética del arte sonorense expuesto en Álamos, donde con una majestuosa ceremonia de clausura en el Palacio Municipal, concluyó la versión 2006 del Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado considerado por CONACULTA como uno de los mejores festivales de México, debido a su Bel canto y al arte. Afirmo pues, que en Sonora hay Lira y Arte.
Crucé la Alameda para llegar a la Plaza de Armas y reserva mi banca para iniciar una fantástica aventura por las 20 exposiciones de pintura, escultura y fotografía, caminé al Museo Costumbrista para observar la exposición “gancho” del Patrimonio Artístico de la Nación, con cuatro obras aceptable: “Estudio de un perfil”, de Mario Zúñiga Barboza, “Luz y sombra”, de Martha Chapa Benavides, “Rayo de sol”, por Leonardo Chávez Castañeda y “Tormenta”, de Raymundo Martínez Castañeda y la fotografía “Retrato de América y su mamá”, de Martha Toledo.
Después de observar la segunda parte la exposición del Patrimonio Artísticos en el Palacio Municipal, caminé por el callejón y subí la escalinata para arribar a la semi abandonada Casa de la Cultura, donde miré las 16 obras de la Asociación de Artistas Plásticos del Sur de Sonora, seis estaban repetidas y cuatro tenían el tema de Don Quijote de la Mancha. Me motivaron “Paciente espera de Dulcinea” y “No claudiques”, de Ana Bertha Walldez, (faltó más técnica), “Don Quijote”, de Claudia Uzárraga “Dionisia”, de Perso. No es ético repetir obras y aparecer en el folleto oficial sin tener una pintura expuesta. Es engañar al público que asiste y sí mismas. De esta sala me fui a las esculturas de Jesús Grijalva y aprecié “Silueta de la Soledad”. Me asomé al taller de barro impartido por Marisela Gómez López y David Reyes, para cruzar el patio y meterme a una celda de la ex cárcel, donde se montaron las fotografías de Carlos Sánchez, Javier Encinas y como la mejor,”Como pez en el agua”, de Joel Rendón Encinas. Al salir, miré con curiosidad los futuros talentos en niños mayos, yaquis y pimas que pintaron el mural del arte rupestre y presencié danza del venado por Pilar Leyva, quien me dijo “Donde baila el venado hay bondad”.
Baje de la colina para ir al Hotel Colonial y ver las esculturas de Fernando Quiroz, me gustaron “La senda” y “Las horas”, me decepcionó Gissel Razcón con su supuesto escultura conceptual y bordados, no encontré nada de belleza en los objetos de utilería. ¿Es esto arte? Lo cuestiono porque no hay creatividad artística.
Por primera vez entre a la Biblioteca para admirar los 23 grabados de la Asociación de Grabadistas de Sonora, el mejor fue “Olas” de Olga Luz Gómez López y “Cabeza de laberinto” de Alejandro Ballesteros. De aquí, fui al Hotel Casa de los Tesoros para ver la colección permanente de Arte Sacro y tomar unas fotografías a bellísima Ashley Orsen y caminar hasta la galería de Margo Findlay, pintora que a sus 96 años de edad sigue creando. ¡Y qué creen! Aceptó cordialmente platicar conmigo en su estudio particular a pesar de no otorgar entrevistas a periódicos y revistas. ¡Que Honor! Arribó a Álamos en 1964, acompañando a su difunto esposo Harold Findlay para habitar la casona colonial donde tiene su galería. Me dijo que desde los 17 años ha ilustrado historias para niños en libros, revista y cuenta con una extensa lista de exposiciones en Nueva York, Chicago y Europa. Con mucha amabilidad me condujo por un recorrido emocional entre su colección particular de 23 obras, de las cuales, me gustaron, “Atardecer con arbusto”, “Iglesia de Nuevo México con danzantes”, los desnudos femeninos y tres grabados. A pesar de su prestigio internacional es muy conversadora, cordial y humilde, -Sentimientos faltantes a las y los pintores cajemenses-. Aprovechó este medio para enviar un mensaje a las y los jóvenes: “Disfruten cada minuto de la creación plástica y manténganse ocupados”. Impresionado por esta artista alamense, encaminé mi trotar al restaurante Polos para observar la propuesta de Iber Montero, quien mencionó: “Me baso en sensaciones extrañas y exploro el inconsciente porque el arte busca el placer humano”. No me dejaron verlas, -Para no molestar a los comensales seris y del instituto-. ¡Ni modo! Llegué al restaurante Las Palmas, para admirar entre sillas y mesas la obra de Janet Valdez Tapia, de las cuales, disfruté la belleza en “Extinto”, “Un sueño interior”, junto a otras 6 más de esta promesa del arte sonorense y no tanto fanfarrón que anda circulando. Así pues, observé 16 exposiciones oficiales para seleccionar las 34 obras que catalogué de esta manera: 4 con valor plástico y estético, 21 de nivel medio, 9 regulares que me gustaron, junto a 9 objetos artesanales que no es arte. Concluyo que solo el diez por ciento de la Ruta del Arte, tiene algo de calidad y alcanzan tan solo el nivel medio del arte.
Me dirigí a las galerías comerciales donde noté que el gusto de los residentes extranjeros es el estilo Mexican Village expuesto en la Galería Terracota, de las cuales me parecieron buenas “Hombre de Campo” de Steve Lawer, “Boda en Álamos”, de Jim Wilson, “Casa de las flores”, por Berylanne Watson, los bodegones de Penny Crossman, “Brote de tuna”, por Jessica Gutiérrez, las visones de Álamos por Carmen Arvizu, los óleos de Millard Davidson, Rento Valdivia y Mike Merrigan. Crucé el atrio de la iglesia para llegar a la Galería Teresita donde su propietaria Teresita Arnold de Shannon, exteriorizó una gran verdad “Siento que a los artistas mexicanos no se les respeta ni son reconocidos lo suficientemente”. Recinto donde las esculturas de Antonio Estrada Cantú son de lo mejor junto a “Los gallos”, de Peg Franken, la fotografía de Joy Hamilton, “Los pájaros de Sonora”, de Leila Gillettes, pintora de 87 años de edad, las “Visiones de México”, por David Wiley, “Inspirada por México”, “El Patio” y “La costa de México”, de Joy Halmento y otras de Dann Hoestra.
No fui al Mercado de las Artesanías por lejano y no tener transporte, para admirar las obras de Marisela Gómez y Alejandra Platt, ni La exposición de fotografías “Cromática Sonorense”, de Mario Sánchez Luna, la cual, sería montada en un restaurante de la Aduana, se suspendió por la intransigencia del dueño norteamericano.
¡Una estupenda sinfonía de formas y colores! Presentaron los Pintores del Festival en la Plaza de Armas, que motivaron el espíritu de más de 5000 personas que los visitaron y se inspiraron por la belleza de las obras que superaron en cantidad y calidad a la Ruta del Arte y sin cargo alguno para el Instituto Sonorense. Me brindaron placer estético “Caballo entre las olas”, “La transición” y “Ventana de la mina de la Aduana”, de Luis Martín López Sahagún, “El viejito”, de Ricardo Valenzuela Payan, “La danza del venado” y “Cocinas de haciendas”, de mi colección, “Mujer”, de Edgar Padilla Herrera, “Amargo pero me gusta porque es mi corazón”, de Alejandro Ballesteros, las mascaras de Arturo Hernández y las obras de Rosa Isabel Vázquez Rascón y Jesús Manuel Osuna Gonzáles de Veracruz. El arte surrealista de varios exponentes placeros de Hermosillo, del estilo Southwestern art de Nogales inclusive el arte religioso en litografías de una señora que también expuso.
Del arte en la plaza, me gustaron alrededor de 60 obras realistas, pueblo mexicano, realismo mágico, surrealistas y otros estilos pero sólo se comercializo el diez por ciento de las mismas. Conclusión, es mejor el arte expuesto en la plaza para un público de cinco mil personas de este bellísimo pueblo mágico que el expuesto en la Ruta del Arte, que muy poca gente la visitó.