Translate

Monday, November 28, 2011

Armando Eduardo Gómez Carrillo: Dilemas latinoamericanos y sociedad inmunodeprimida.



Dedicatoria


A mis 2 mejores amigos y a la vez hijos; Atila y Hermes. Una pareja de bóxers, que me regalaron una sumatoria de enseñanzas; el amor incondicional, la lealtad y qué la felicidad es efímera. Antes de darles el pollo; explotaban de felicidad y después regresaban al hastió. Hermes: un evolucionado emocionalmente. Atila: una evolucionada intelectualmente. Mis hijos hacían la dupla perfecta y los considero: “la antípoda unificada que se transforma en la súper raza canina (¡algo así como el súper hombre Nietchieano!).

Agradecimiento

A Gabriela Campos Cruz, una mujer que decidió amarme holísticamente, a pesar de haberme encontrado en el tártaro.

"¿Por qué hombres y mujeres combaten por su servidumbre como si lucharan por su salvación? ¿Cómo es posible que se llegue a gritar: ¡queremos más impuestos! ¡menos pan!? Lo sorprendente no es que la gente robe, o que haga huelgas; lo sorprendente es que los hambrientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga. ¿Por qué soportamos desde siglos la explotación, la humillación, la esclavitud, hasta el punto de quererlas no sólo para los demás, sino, también, para nosotros mismos?". (Félix Guattari)

"No, las masas no fueron engañadas, ellas desearon el fascismo en determinado momento, en determinadas circunstancias, y esto es lo que precisa explicación, esta perversión del deseo colectivo." (Félix Guattari)

La peor de las alienaciones no es ser despojado por el otro, sino estar despojado del otro; es tener que producir al otro en su ausencia y, por lo tanto, enviarlo a uno mismo. Si en la actualidad estamos condenados a nuestra imagen, no es a causa de la alienación, sino de su fin, es decir, de la virtual desaparición del otro, que es una fatalidad mucho peor. (Jean Baudrillard)


Fue Baudrillard el primero en hablar de nuestra sociedad postmoderna como una sociedad inmunodeprimida: hemos perdido todas nuestras defensas frente a los impactos de la exigente realidad pues no nos queda ningún valor o ideal en pie de la época de la modernidad, todo ha sido consumado como si se tratara de un objeto industrial, de un fungible, todo ha sido puesto bajo el microscopio de la revisión y ya no hay Dios, ni realidad ni metafísica, sólo existe el mercado y sus mediadores. Hemos perdido las defensas y por eso enfermamos. Enfermamos de vacío, de anomia y de sin sentido.

Es una desgracia que los modelos ganen 50 veces más dinero que los albañiles. Es Una tragedia que los toreros ganen 40 veces más dinero que los que cosechan agricultura. Es inaudito que los políticos ganen 30 veces más de lo que ganan los médicos, -profesores, enfermeros, poetas, ingenieros, sociólogos, economista, psicólogos-, mejor dicho ganan más dinero qué cualquier profesionista.

“Nuestras sociedades son utilitaristas, corruptas, valorizan más las apariencias, consideran loable las cosas banales, la gente realmente importante en sus trabajos, les pagan una miseria. Y hay gente que solo ofrece un show baladí; y les pagan con perlas”. ¡Cuántas patrañas! ¿Son iimprescindibles los toreros? ¿Son imprescindibles los modelos de pasarela? ¿Son imprescindibles los futbolistas? Son imprescindibles los regetoneros? ¿Son imprescindibles los boxeadores? ¡Claro qué no! ¡Solamente son diversiones baladís, negocio de las grandes lobbys para fomentar hedonismos vacuos! Tienen la fortuna que los patrones socio-económicos establecidos por la establishment los glorifican grotescamente (¡es un encanallamiento humanístico ).

Los albañiles, plomeros, electricistas, cocineros, agricultores-, todos ellos son indispensables en el mundo, sin ellos no funcionara.

¡Vivan estos oficios! Desgraciadamente en estas malditas sociedades, ellos solo son explotados por lo sueldos miserables y por un trabajo arduo, con línea de esclavitud. ¡Ellos son los qué deberían tener una vida más digna! ¡No debería de ser una quimera!

¿Necesitamos de los políticos? No conozco ningún país sin políticos, hay grandes clanes ultra poderosos qué son los dueños del mundo, obviamente la mafia política está conectado con esos grandes lobbys. ¡Es una utopía decir que va ver países sin políticos!

¿Se va acabar la corrupción política? ¿Las culturas evolucionarán emocionalmente?

No soy partidario del optimismo irracional. O sea, leyendo el libro del el arte de amar, leyendo la biblia, leyendo al Chopra, leyendo a Cohello, convertirse en budista, inscribirse en la new age, en fin… súmenle y súmenle. La mayoría de estos autores, están infectados de argumentos no sequiturs y sé consideran gurús de panaceas emocionales. Y habiendo un sin número de religiones, se supone, que su propósito es ir en pro de la humanidad, y propiciar un meme evolutivo emocional, y por ende un mejor progreso humanitario, desgraciadamente ha sido todo lo contrario.

“Los sapiens han evolucionado cognitivamente a un nivel pomposo, empero emocionalmente es un fiasco”.

Las sociedades han propiciado que las vidas individuales sean una guerra diaria contra las configuraciones socioculturales y socioeconómicas que imperan en esta posmodernidad. La mayoría de las vidas son tradicionales, costumbristas, es decir para salir de la miseria, hay que llegar a obtener un título universitario, una maestría y doctorado ¡(pero pocos pueden ir a la universidad!. Vale decir que el sistema escolástico psicodirigiido a los alumnos ya está muy obsoleto. Los escuelantes han perdido la capacidad inquisitiva y el aprendizaje lo han hecho rudimentario y volátil.

Ulteriormente en la mayoría de los países se fomenta el enchufismo, es decir contactos políticos, empresariales y mafiosos; Para obtener un puesto de trabajo decente. En otros casos sólo se hacen aviadores, es decir; sólo cobran sueldos sin trabajar (oh divino gobierno!) La meritocracia es minoría en el mundo. En los países, que más se da ese fenómeno, es en Asia (china, Japón, corea del sur, india) al igual en estados unidos y en algunos países europeos (Alemania, Inglaterra), en la mayoría de los países escandinavos. En Latinoamérica la meritocracia es una utopía (probablemente exagero). ¡Acá somos los dioses del enchufismo! Pero voy hablar epidérmicamente sobre títulos universitarios y sobre la calidad educativa. Lo haré sobre el país donde vivo.

En México, obtener un título es cuestión de 5 cosas: 1) comprarlo 2) ir a universidades ultramediocres , y ni siquiera hay necesidad de presentarse a clases. 3) ser autodidacta y hacer examen en la SEP (obviamente aprobarlo). 4) pagar una escuela costosa (y con dinero al final terminas) 5) tener la fortuna de ingresar a una universidad autónoma. En suma, decirles que tener un título universitario en México es ya común y corriente. ¡Los pobres no pueden acceder ni siquiera a estos privilegios! ¡En México hay 60 millones en la vil pobreza! ¡Usualmente los egresados son de mala calidad!

Y parafraseando a Andres openheimer : la educación latinoamericana es una mediocridad a comparación con universidades americanas, europeas y asiáticas. Latinoamérica está obsesionado con carreas de historia, sociología, piscología, literatura, antropología, política, y la minoría en ciencia y tecnología. Los coreanos del sur tienen un promedio de 13 mil patentes anuales. En Latinoamérica y el Caribe en coalición no llegan ni a las 100 patentes. ¡Así es imposible progresar!

Y todo esto es importante mencionarlo por que las sociedades poderosas son tecno-científicas.

¿Qué percapita puede generarle a Latinoamérica un 57 % de este collage: poetas, novelistas, psicólogos sociólogos, , historiadores, políticos, pintores. 27% de mucamas y 16% de ingenieros y científicos? (Según cifras de la organización de estados iberoamericanos)

El número de graduados en ciencia sociales “aumento espectacularmente “desde fines de los 90, afirma un estudio de la OEI. Entre el conjunto de egresados de maestrías en Latinoamérica, 42 % ha obtenido su titulo de posgrado en ciencias sociales, 14 % en ingeniería y tecnología, y 5 % en ciencias agrícolas.

En la universidad de Buenos Aires, hay 29000 estudiantes de psicología y 8000 de ingeniería.

La UBA tiene unos 3000 estudiantes de filosofía, contra 1140 de física, o casi tres filósofos por cada físico, y 3200 estudiantes de historia, contra 1088 de química, o sea tres historiadores por cada químico.

En la UNAM hay unos miles estudiantes de historia y tres veces más que los de ciencias de la computación. A la hora de egresar, anualmente se gradúan en la UNAM unos 188 licenciados en historia, 59 en ciencias de la computación y 49 en ingeniería petrolera. O sea , los contribuyentes mexicanos están subvencionando de los jóvenes a estudiar el pasado que a cursar muchas de las carreras que incentivan las innovaciones del futuro.

Países relativamente jóvenes como México y argentina tienen porcentajes mucho más altos de jóvenes estudiando historia y filosofía que países como china, que tienen una historia milenaria y filósofos como Confucio que han revolucionado el pensamiento universal.

Cuando viajé a china y entrevisté a varios funcionarios del ministerio de educación, me dieron cifras como las siguientes: todos los años ingresan en las universidades chinas casi 1242000 estudiantes de ingeniería, contra 16300 de historia y 1520 de filosofía. En india me encontré con números parecidos. En la mayoría de los casos, los países asiáticos están privilegiando los estudios de ingeniería y las ciencias, limitando el acceso las facultades de humanidades a los alumnos que obtienen las mejores calificaciones para entrar en la misma. -Extracto del libro de Andrés Opphnmeimer

(¡Basta de historias!)

La homeostasis en las aéreas de conocimiento se ha perdido. Al igual hay muchos wanabes en el ámbito de las artes y que no van a poder revolucionar con sus ideas evoluciones sociales. Y al no ser útiles de manera pragmática, o con el fin de buscar el progreso social o económico (Aunque reconozco que el económico no es su propósito) sólo se reduce a un gusto subjetivo, una alimentación del alma, pero sólo para aquellos sensibles y gozadores de artes. Empero, esas artes no producen casi nada de percapita económico, es tan solo un catalizador para evolucionar emocionalmente, empero, ha sido prostituido y comercializado hasta el paroxismo por mucho wannabe que hace poesía, pintura, novela, al igual por la establismen. Empero , desafortunadamente no ofrecen ideas provocadoras y creativas que puedan ayudar a las sociedades, a un progreso y concientización emocional e intelectual. Hacen falta más novelas como las Vargas llosa, Kensaburo, Víctor Hugo, Flaubert, Cervantes, Rulfo, José Saramago, Octavio paz, Ayn Rand ,etc, etc

Autores provocadores que buscan una revolución de ideas en busca de un progreso mundial. ¡Viva los pensadores de esta índole! No sé trata de escribir para que solo digan: ¡ah, él es escritor! Desgraciadamente el mundo está lleno de novelas mediocres y sin nada de utilidad social, tan solo pura diversión y un lenguaje más pulcro y una mejor gramática.

¡O sea vamos mal ! Cuentos para divertir, crónicas graciosas, poesías surreales, romanticismo hiperreal, etc.

Todo esto es una diversión consumible para determinadas parvadas, haciendo alusión al romanticismo (poesías y algunas novelas) donde solo pondera el sentimiento; la antípoda de la racionalidad. Algunas pinturas son un arte arrobador y lo son porque provocan sentimientos de regocijo y al igual propician en algunas de ellas sobredosis de belleza (síndrome de stendal). ¡Pura nutrición al alma! No creo que la función de la pintura sea buscar un progreso económico o intelectual, y sí eso buscaran no lo encontraran. Empero su propósito es meramente subjetivo y su caldo de cultivo es la propagación de belleza.

“La poesía es una arteria espiritual antes que formal y en algunos casos racional. Generadora de metamorfosis anímicas, ´piedra angular de la sensiblería y uno de los símbolos más bellos de la humanidad”. Mi teoría, es que la poesía, puede ser el catalizador, que necesita la humanidad; para hacer un cambio de tuerca, de manera emocional o espiritual. Vale decir, que algunos poetas sugieren un cambio en la manera de escribir/sentir poesía… le llaman: “la poesía del resentimiento”. Plasmaré Tres fragmentos del poeta mexicano Mario bojórquez ; que apoya ésta iniciativa, y al igual es un poeta sensacional.

1 ) Uno de los grandes retos en la escritura poética propone construir con precarios elementos -las desgastadas palabras-, las nociones simbólicas y espirituales que permitan al hombre trascender su circunstancia concreta; construir, por medio de esos fragmentos de sentido, de esos escombros del lenguaje, fastuosos palacios de la imaginación, laberintos de exquisita ingeniería, soleados huertos de delicadas pomas.

2) No es objeto de la forma el que interesa a nuestro tiempo, existen maneras más relevantes y cómodas para la expresión de lo poético como lo entendemos aquí: el video, la multimedia o el performance, son opciones no desdeñables del ejercicio artístico, sin embargo consideramos que la poesía es hasta ahora el mejor modelo, el más concentrado, el más perfecto para la expresión cabal del pensamiento alto y de los sentimientos más profundos.

3) Esta poesía actual camina por senderos que incluyen la perplejidad del pensamiento simultáneo, la velocidad del video digital, la desdoblada e infinita conectividad del hipervínculo. Aun no sabemos si es el camino correcto pero nos hemos propuesto intentarlo, la invitación es a que busquemos relacionar este modo nuevo de sentir y de pensar con lo que escribimos. Este es el tiempo del resentimiento, de un re-sentimiento, de un volver a sentir, de un sentir de nuevo. Nuestro compromiso no será, pues, con una posible forma de expresión, sino con un pensamiento que limite y excluya todo aquello que no es propio de lo que somos, ese pensamiento original encontrará sin duda su mejor manera de expresarse.

Al final, “creo”, que plasmo 2 ejemplos magistrales, de “poesía del resentimiento”.

La filosofía, ha sido una piedra fundamental en el progreso del mundo. Nombraré algunos hechos fundamentales y los artífices que provocaron un progreso en el mundo. Aristóteles con su lógica (hoy en día fundamental en las ciencias). Roger Bacón con el método científico (La mejor herramienta para la ciencia) Ludwig Wittgenstein fundamental en investigación sobre el lenguaje (un pilar de la filosofía de la mente), Gilbert Ryle el genio de la filosofía analítica (fundamental en ciencias y en varias escuelas psicológicas) Edmund Husserl el padre de la fenomenología Georg Wilhem Friedrich Hegel en su fenomenología del espíritu y ciencias lógicas (fundamental en las ciencias y psicología) Confucio revolucionando el pensamiento asiático, Socrates el maestro de maestros, Paul Ricoeur interpretando a través de la hermenéutica las descripciones fenomenológicas l (Fundamental en la interpretación de fenómenos, datos científicos, artes, literatura etc) obviamente ellos fueron los que articularon los saberes espirales de la historia, no pretendo hacer una historia de la filosofía, tampoco resaltar todos los logros de los filósofos, y no lo hago, porqué no es el tema central y tampoco es una tesis. Tan solo pretendo hacer analogías, para poder diferenciar las actitudes contemplativas y las actitudes activas.

Las ingenierías: biomédica, genética, bioquímica, sistemas computacionales, cibernética,en alimentos, química, física, agrónoma, etc. La medicina y sus especialidades, la psicología, economía, biología, física, química, todas estas aéreas de conocimiento básicamente son actitudes activas.

“para la actitud activa el entendimiento y toda contemplación es un medio; ellos son instrumentos que son movidos y desarrollados según el fin de la activad, sin reconocerles autonomía. Del activo vale la descripción”:

“Honra a la ciencia, en tanto sirve

Regir sobre el estado, conocer pueblos;

El aprecia el arte, en tanto adorna, glorifica su roma…

En su cercanía nada puede ser ocioso

Lo que ha de valer, ello tiene que actuar y servir”.

Partamos por la actitud activa. En ella está en consideración la realidad temporal, a diferencia de la actitud contemplativa que más bien se orienta según lo que sería carácter intemporal; tengamos en cuenta aquí no solamente lo divino, sino también lo que es índole valórica.

La imagen del mundo de la actitud activa se asume en las acciones propias y al mismo tiempo en las esfera esencial propia de quien actúa, mientras la imagen del mundo de la actitud contemplativa es tan sólo extraña, un estar en-enfrente, independiente, indominable, sólo visible, sólo observable. Conocer el mundo, esto quiere decir para el contemplativo, ponerlo ante sí; para el activo crearlo y hacerlo, convertirlo en una actividad propia. El mundo tiene que ser transformado de tal manera en la actitud activa, que el activo lo comprenda como su mundo. De la actitud activa vale también para todo conocer que conocemos las cosas sólo hasta tanto las podemos hacer. En la actitud activa hay un dualismo continuo. La voluntad encuentra resistencia y contravoluntad; se trata de fuerza y lucha.

En la actitud activa el mundo está ahí como ejerciendo una resistencia, está ahí para ser modificado a nuestro antojo. En esta actitud se hace presente a la vez fuertemente la voluntad, un querer cambiar al mundo de acuerdo a nuestro parecer y nuestras convicciones. La voluntad empresarial se empeña en modificar el entorno, aprovechar materias primas, explotar el medio-ambiente; el político, por su parte, se empeña en influir y torcer la dirección de las voluntades de grupos o de una multitud.

A la actitud contemplativa en cambio, la caracteriza, ante todo, un “dejar ser” al mundo, a cosas y personas, las, estudiarlas, indagarlas, hacerlas objetos de una teoría o de motivo de inspiración.

La historia de la humanidad siempre se ha jugado entre estas 2 actitudes –activa y contemplativa- , que corresponden a su vez a distintos tipos humanos, en los que nos vemos reflejados como un espejo.

La actitud activa es observar, no dominar, mirar, no apropiarse; contemplar, no crear ni hacer; incluso en la creación ésta no es vivenciada como tal, sino como crecer y donación. Ante todo, esta deja ser a los objetos, a diferencia de la actitud activa que se propone modificarlos. La actitud contemplativa esta de este modo referida a algo estable, al arquetipo, y aquello tiene que ver con los valores e ideales que orientan la existencia humana. . Al elevarse al hombre durante milenios a la contemplación, se apoyaba en ello para ulteriormente decidir qué hacer, qué acciones emprender.

Es propio del hombre activo la auto-disciplina, pero esta no es una autoconformación; este último término alude a una suerte de “construirse o hacerse a sí mismo”, en otras palabras, que uno sea su propia obra, y entiéndase de carácter integral. Vale decir, para ser activo en este mundo, como lo son de distinta manera el político o el hombre de negocios,, se requiere de auto-disciplina, una suerte de entrenamiento que te lleva a ser abnegado al trabajo, incluso como suele suceder, se está casi todo el tiempo trabajando, pero nada de ello, implica en lo más mínimo que verdaderamente uno se haya formado interiormente, como sería la actitud contrapuesta: la contemplativa.

La actitud contemplativa es que en ella tiene el giro hacia una total independencia del saber y el conocimiento, como que ellos son por sí mismo, vale decir, aquello que Aristóteles definió como el saber desinteresado.

Podríamos decir que si Grecia tuvo lugar el transito del mito al logos, en verdad lo que se alcanzó con ello fue un justamente un saber desinteresado ya no más al servicio de la economía, la política, la agricultura o la medicina

El vuelco más grande que ha experimentado la humanidad: El tránsito de una vita contemplativa a una vita activa. 1770- 1950 se oyó una explosión cuya onda expansiva recorrió la tierra, demoliendo antiguas sociedades y creando una nueva sociedad totalmente nueva. Esta explosión fue naturalmente, la revolución industrial. Y la gigantesca fuerza de impetuosa marea que chocó con todas las instituciones del pasado y cambió la forma de vida de millones de personas. .

La población del planeta se dividió en 2 categorías, los “primitivos” y los “civilizados”. Sin duda el giro de la vida contemplativa a la vida activa estaba en ciernes. Mas, en la medida que la vita activa en lo que sigue se va haciendo cada vez más fuerte e independiente, acabamos en una situación como la actual, en que se observa claramente como la tecnología y la economía rigen el mundo, y las decisiones de toman fundamentalmente en atención a sus demandas.
Si bajo la orientación de una vida contemplativa el hombre estuvo más que nada refugiado en creencias, en la fe o en el pensamiento, encontrando en ellos la clave respecto a su relación con el entorno y el mundo, lo que observamos en la vida activa es como el designio comienza a ser el de la transformación del entorno y del mundo, con el fin de lograr un máximo aprovechamiento de él.

Ciertamente desde la revolución industrial, la era de los servicios y ahora la era del conocimiento el mundo ha progresado descomunalmente. En lo personal no estoy de acuerdo con las parvadas que dicen sólo ha “avanzado”. Antibióticos, anticonceptivos, cirugías, ingeniería genética, ingeniera de tejidos, la morbilidad ha disminuido, la mortalidad ha disminuido, ingeniería biomédica, las hambrunas han disminuido, lavadora, refrigerador, computadoras, celular, teléfono, internet, diversificación del transporte, cine, disponibilidad de todas bibliotecas, viagra, etc. ¿Y todavía muchos dicen el mundo no ha progresado? ¡Basta de conceptualizar el progreso de manera subjetiva! ¡Basta de filosofar el progreso! ¡Basta de ser contemplativos hasta el paroxismo! “No cabe duda que la mayorías de las sociedades no contentan el alma con menos con dios”. Definitivamente México y el resto de latinoamerica no son sociedades modelos de progreso. Todos culpan al gobierno del fiasco de la mayoría de las sociedades; en parte tienen razón, empero, debemos considerar más factores y voy a teorizarlos.

Toda Latinoaméric está infectada de corrupción, educación mediocre, infectados de un exceso de contemplación, de hedonismo presente, obsesionados con la historia (como diría Openheimer), infectado de un sin número de religiones (predominante el cristianismo-catolicismo), consumidores de toda la sociedad tecno-científica que sólo se da en las grandes potencias (¡en lugar de ellos innovar!), consumidores de productos baladís y una parsimonia para la actitud activa. ¡No veo que tengan casta de campeones! El mundo ha cambiado. Mientras en 1960 las materias primas constituían 30 % del producto bruto mundial, en la década de 2000 representaban apenas el 4 % del mismo. El grueso de la economía mundial está en el sector servicios, que representa 68%, y en el sector industrial, que representa 29 %, según el banco mundial. El 85 por ciento de los costarricense, 82 por ciento de cubanos, 84 por ciento de los nicaragüenses, 77 por ciento de los salvadoreños y más 72 por ciento de colombianos, jamaiquinos, hondureños, bolivianos, panameños ,uruguayos, argentino, paraguayos y mexicanos dijeron estar satisfechos con la educación de sus respectivos países. Comparativamente, sólo 66% de los encuestados en Alemania, 67% de los estadounidenses y 70 % de los japoneses lo están con sus respectivos países. (Encuesta de la Gallup a 40000 personas en 24 países de la región, encargada por el banco internacional de desarrollo, BID). ¡Desgraciado conformismo! l ¡Autismo intelectual! ¡Optimismo irracional! Los índices de alfabetismo se han duplicado desde la década de los años treinta, para llegar a 86 % de la población de la región, pero no se ha producido un avance similar en la calidad de la educación. ¡No hay ninguna universidad latinoamericana entre las 100 mejores del mundo! ¿Acaso necesita Latinoamérica que los bombardean como a Japón, para resurgir de las cenizas? ¿Acaso necesita la desgracia de Singapur de no tener recursos renovables y no renovables, para sacar el poder de resurgir de la miseria? ¿Acaso necesita quedar en banca rota como corea del sur para levantarse como el ave fénix?
No va bastar con el hecho de que los sistemas educativos se renueven, para empezar a progresar, de una manera decente, necesitamos realmente auto disciplinarnos, equilibrar el hedonismo presente y pensar más en el futuro, buscar los artilugios para qué egresen mejores ingenieros, invertir más en ciencias, mejores laboratorios, buscar lograr la hazaña de hacer patentes, innovar productos de valor agregado (¡oh, cuasi utopía!), dejar de ser número uno en excesos de changarros, dejar de obsesionarse en la historia, dejar de ser los reyes del ocio, exterminar el crimen organizado, corrupción y lo más importante:¡Dejar de pensar/actuar como latinos y pensar/actuar como los asiáticos ,alemanes, ingleses o americanos!.

No sé puede ser quejumbroso y pesimista en las artes ni en la literatura, en la mayoría de Latinoamérica hay un acervo decente. Ciertamente no sé puede equiparar la riqueza en artes y literatura con Europa, empero tenemos escritores de novela, poetas, pintores, cuentistas, compositores, algunos buenos, otros excelentes y pocos inmortales.

“Si Latinoamérica quiere progresar económicamente, científicamente y tecnológicamente ; tendrá que revolucionar el sistema educativo/económico, enfocarse, aprender inteligencia financiera, disciplinarse, tener actitud activa y no estancarse en la contemplativa, dejar de pensar/actuar feudalmente y presionar o derrocar al gobierno anodino y corrupto”.

¿Cómo se puede evolucionar emocionalmente, sí el mundo, está en constante guerra de ideales y creencias, infectado de envidias, de celos, de avaricia, de indiferencia y de territorialidad?

El capitalismo contra el socialismo, el ateísmo contra el teísmo, la izquierda contra la derecha, los pobres contra los pobres, los árabes contra los judíos, la new age contra el budismo, mujeres contra hombres, corrupción contra honestidad, súmenle y súmenle. ¡Peligroso festival de las disidencias! ¡ elefantiásiaca estupidez!

Schopenhauer, Freud y Marx son los filósofos de la sospecha, es decir aquellos que vinieron a decepcionarnos sobre las bondades del progreso y de la modernidad, de la hegemonía de la razón y a señalar el lado oscuro del progreso económico, científico y moral de la humanidad.

Schopenhauer nos advirtió de que detrás de las fachadas humanas existía una incontrolable “voluntad de poder y de dominio”, Marx, del concepto de plusvalía y Freud con su teoría del inconsciente enumeraron tres de los restos de los esqueletos en el armario que el pensamiento moderno no supo encajar en su mapa del mundo.

Definitivamente el progreso tecno-científico es incuestionable. Empero, esta triada de pensadores; tienen razón cuando profetizan que el progreso pro-humanitario o emocional más que aproximarse a una realidad, se aproxima a una utopía. ¡Oh, el malestar de la cultura sigue en su máximo esplendor!

Si el peligroso festival de disidencias no termina y no se llega a una -armonía consensuada- ; el progreso soñado será utópico. Al igual dentro de esas disidencias, hay un cúmulo de virus que provocan el malestar de la cultura y son los siguientes: territorialidad, avaricia, envidia, celos, corrupción, subjetivismo fascista (imponer ideas y creencias) e indiferencia.

La religión no puede con estos virus, ni los libros de auto-ayuda , ni los psicólogos , ni los psiquiatras , ni los chamanes , ni los padres de familia, ni en las escuelas, todo este collage ofrece muchas teorías y consejos para neutralizar esos deleznables virus que mantienen en precariedad la humanidad. Seguiré reflexionando, analizando e investigando cuales serian las posibles soluciones pero antes voy aventurarme en una hipótesis con tintes de ciencia ficción.

Necesitamos alguien que invente psicofármacos para el anti-egoísmo, anti- envidia, anti-territorialidad, anti-corrupción anti-narcisista, anti- avaricia, solamente así, el progreso holístico , va ser una realidad. Quien logre esta proeza, deben darle un Premio nobel y considerarlo un Prometeo: aquel titán que le trajo el fuego a los hombres en contra de la voluntad de dios.

¿Y vosotros cuáles creen que será el meme antropomórfico que salvará a la humanidad de la precariedad?

Definitivamente vivimos en una sociedad trabajólica. La esclavitud continúa bajo otras formas refinadas en el mundo posmoderno. Ciertamente el que podamos dedicarnos a la filosofía, literatura, poesía, o ciencia está posibilitado porque mientras tanto otros hacen el trabajo de limpiar baños , , lavar la ropa, sembrar y cosechar lo que será nuestro alimento ,construir puentes, calles, edificio ,automóviles , aviones. Es una desgracia que la concepción del mundo utilitarista y materialista beneficie más parvadas donde sus funciones son tan un solo un performance para divertir al mundo. Hay boxeadores que ganan en una pelea entre 2-3 millones de dólares. Cardiólogo, endocrinólogo, escritor, sociólogo, ingeniero, poeta, poliglota, economista, psicólogo etc. ¡Todo este collage de profesionistas, ni acumulando sus sueldos en 50 años de trabajo, va a ganar lo que el boxeador en 2 horas va cobrar! ¡Malditas concepciones del mundo! Y digo concepciones del mundo porque en Latinoamérica los sueldos están ignominiosos. Otra ignominia es que la mayoría de los profesionistas no trabajan en lo que les apasiona ya que el desempleo está en su máximo apogeo. ¿Y los que no tienen título profesional? ¡Oh, la mayoría vive en una esclavitud refinada y en otros casos denigrante! Ciertamente hay algunas excepciones que ponen un changarro de tacos y les va bien (algunos de estos taqueros ganan más dinero que muchos profesionistas). Se vale decir que las personas que encuentran un trabajo donde lo gocen y que el sueldo sea decente, ellos se aproximan a la libertad y posiblemente a la felicidad.

“Es una tropelía que las mayorías de las concepciones del mundo sean justipreciadas por índoles maniáticamente: -materialistas, utilitaristas, estéticas- (¡pero estética banal!). Ceremonias chapuceras (negocio para los grandes lobbys. Las Supra-entidades económicas y los clanes políticos son el timón y la brújula que determinan el peregrinaje de la humanidad”. ¿Acaso podrán derrocarlos? ¡Nunca!

Culminare el post scríptum con un aforismo de uno de mis filósofos favoritos.

“En cierto sentido el hombre es absolutamente un “esclavo”. No es un ente auto-satisfecho, carece de autarkeia . La libertad –entendida a la antigua- es menos la soberanía de las decisiones volitivas que el ser autosuficiente. Quien no depende de nada, quien no requiere de nadie, quien se satisface completamente: sólo él es verdaderamente libre. Patentemente no puede decirse esto lisa y llanamente del hombre. Antes bien, vale de dios. Pero también el dios griego, como se refería el mito a él el mito, está bajo la moira, tiene por otra parte muchas “necesidades”; si bien obtiene el alimento sin esfuerzo , no tiene que “trabajar” para sobrevivir , su trabajo es más bien juego, esparcimiento como las habilidades de Atenea o Hefesto. Quizás se muestra en esta actividad aligerada y libre de esfuerzos de los dioses griegos un rasgo esencial del trabajo, que no surge de la menesterosidad. (Mi maestro Fink)











Culminaré el ensayo con 2 poemas; el primero es una loa al estudio, lo considero un himno a la educación. Y el otro , sobre el futuro de la humanidad, en el cual impera la quejumbre, la frustración, la empatía ,el resentimiento de un mundo inundado de desigualdad, de injusticias, de crímenes y deshonras. Un grito desesperado del autor, en el cual busca provocar en las multitudes, una metamorfosis que concientice al mundo. ¡Necesitamos más poesía de esta índole! ¡Pero por el amor de Zeus ésta poesía hagámosla actitud activa!







LOA DEL ESTUDIO







¡Estudia lo elemental! Para aquellos



cuya hora ha llegado



no es nunca demasiado tarde.



¡Estudia el "abc" !No basta, pero



Estúdialo. ¡No te canses!



¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!



Estás llamado a ser un dirigente.







¡Estudia, hombre en el asilo!



¡Estudia, hombre en la cárcel!



¡Estudia, mujer en la cocina!



¡Estudia, sexagenario!



Estás llamado a ser un dirigente.







¡Asiste a la escuela, desamparado!



¡Persigue el saber, muerto de frío!



¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!



Estás llamado a ser un dirigente.







¡No temas preguntar, compañero!



¡No te dejes convencer!



¡Compruébalo tú mismo!



Lo que no sabes por ti,



no lo sabes.



Repasa la cuenta,



tú tienes que pagarla.



Apunta con tu dedo a cada cosa



y pregunta: "Y esto, ¿de qué?"



Estás llamado a ser un dirigente.



(Bertolt Brecht)















A LOS HOMBRES FUTUROS



1







Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.



Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa



Revela insensibilidad. El que ríe



Es que no ha oído aún la noticia terrible,



Aún no le ha llegado.



¡Qué tiempos estos en que



Hablar sobre árboles es casi un crimen



Porque supone callar sobre tantas alevosías!



Ese hombre que va tranquilamente por la calle,



¿Lo encontrarán sus amigos



Cuando lo necesiten?







Es cierto que aún me gano la vida.



Pero, creedme, es pura casualidad. Nada



De lo que hago me da derecho a hartarme.



Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara, estaría perdido.)



Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»



Pero ¿cómo puedo comer y beber



Si al hambriento le quito lo que como



Y mi vaso de agua le hace falta al sediento?



Y, sin embargo, como y bebo.







Me gustaría ser sabio también.



Los viejos libros explican la sabiduría:



Apartarse de las luchas del mundo y transcurrir



Sin inquietudes nuestro breve tiempo.



Librarse de la violencia,



Dar bien por mal,



No satisfacer los deseos y hasta



Olvidarlos: tal es la sabiduría.



Pero yo no puedo hacer nada de esto:



Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.











2







Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,



Cuando el hambre reinaba.



Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía



Y me rebelé con ellos.



Así pasé el tiempo



Que me fue concedido en la tierra.







Mi pan lo comí entre batalla y batalla.



Entre los asesinos dormí.



Hice el amor sin prestarle atención



Y contemplé la naturaleza con impaciencia. Así pasé el tiempo



Que me fue concedido en la tierra.







En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.



La palabra me traicionaba al verdugo.



Poco podía yo. Y los poderosos



Se sentían más tranquilos sin mí. Lo sabía



Así pasé el tiempo



Que me fue concedido en la tierra.







Escasas eran las fuerzas. La meta



Estaba muy lejos aún.



Ya se podía ver claramente, aunque para mí



Fuera casi inalcanzable.



Así pasé el tiempo



Que me fue concedido en la tierra.







3











Vosotros, que surgiréis del marasmo



En el que nosotros nos hemos hundido,



Cuando habléis de nuestras debilidades,



Pensad también en los tiempos sombríos



De los que os habéis escapado.



Cambiábamos de país como de zapatos



A través de las guerras de clases, y nos desesperábamos



Donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.







Y, sin embargo, sabíamos



Que también el odio contra la bajeza desfigura la cara.



También la ira contra la injusticia



Pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,



Que queríamos preparar el camino para la amabilidad



No pudimos ser amables.



Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos



En que el hombre sea amigo del hombre,



Pensad en nosotros



Con indulgencia.



(Bertolt Brecht)







Palabras clave: sociología, filosofía, psicología, historia, mitología, poesía.







Sunday, November 27, 2011

Fernando Vallejo

Como este acto se encamina a su final y ya queda poco tiempo, les diré brevemente que me siento muy honrado por el premio que me dan; que no pienso que lo merezca; que este diploma lo guardaré en mi casa con orgullo; y que los ciento cincuenta mil dólares que lo acompañan se los doy, por partes iguales, a dos asociaciones caritativas de México: los "Amigos de los Animales", de la señora Martha Alarcón de la ciudad de Jalapa; y los "Animales Desamparados", de la señora Patricia Rico de la ciudad de México. En mi encuentro del lunes con los jóvenes universitarios que tendrá lugar en esta misma sala, se los entregaré a las señoras.


Habría preferido que esos dólares se los hubiera dado la FIL directamente a ellas sin pasar por mí, porque cuando tomo dinero me tengo que lavar las manos, pero no pudo ser por razones burocráticas. Eso de la lavada de las manos es una manía que me viene de la infancia, de la educación familiar. Cada que cogíamos una moneda, mi mamá nos decía: "Vaya lávese las manos m'hijo, que tocó plata". (Allá a los niños les hablan de "usted".) De unos niños educados así, ¿qué se podía esperar? Puros pobres. Me hubieran educado en la escuela del PRI, y hoy estaría millonario. ¡Pero qué iba a haber allá PRI! Medellín era una ciudad encerrada entre montañas, lejos del mundo y sus adelantos. Y mi mamá viendo microbios por todas partes como si fuera bacterióloga. No. Era una señora de su casa entregada a la reproducción como quiere el papa, una santa. ¡Cómo la hicimos sufrir! Muy merecido. ¡Quién la mandó a tener hijos!
De México supe por primera vez de niño, una noche de diciembre próxima a la navidad, lo recuerdo muy bien. Estábamos en el corredor delantero de Santa Anita, la finca de mis abuelos, con mis abuelos, rezando la novena del Niño Dios. Entonces éramos pocos, cinco o seis, aunque después fuimos muchos. Mis papás tenían instalada en Medellín una fábrica de niños: niños carnívoros que alimentaban con costales de salchichas, unos demonios, unas fieras, todos contra todos, mi casa era un manicomio, el pandemónium. El papa, Pío Doce, les mandó de Roma un diploma que un vecino nos compró en la Via della Conciliazione con indulgencia plenaria (que costaban más), para que se fueran los dos derechito al cielo sin pasar por el purgatorio por haber fabricado tanto niño que se les habrían de reunir todos allá a medida que el Señor los fuera llamando. ¡Qué nos iba a llamar! Nos hemos ido yendo de uno en uno a los infiernos y el que nos llamó fue Satanás.

Santa Anita estaba entre los pueblos de Envigado y Sabaneta, en la mitad de la carretera que los une, a ocho kilómetros de Medellín, lejísimos. Hagan de cuenta saliendo de la Ciudad de México camino de Tlanepantla. Teníamos que ir en carro, en el Ford de mi papá. Si no, habríamos podido ir en burro: en la burrita de la canción de Ventura Romero: "Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú. Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú". Tarata tata tara tara tata tata tara tara tata tata tara tata tá. "¡Burra! ¡Burra! Ya vamos llegando a la Mesa de Cacaxtla. ¡Burra! Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú a mi burrita y aunque vaya enojadita porque no le di su alfalfa porque no le di su máiz". ¡Qué raro! También en Antioquia decíamos "máiz"! Antioquia es hagan de cuenta Jalisco. El disco de la burrita lo trajeron mis papás de México esa noche. En setenta y ocho revoluciones que era los que había entonces. Una aguja gruesa iba de surco en surco tocándolos (los surcos que abrían en la tierra las yuntas de bueyes roturando los campos de Sayula hace cien años, cuando pasó por aquí mi paisano el poeta Porfirio Barba Jacob), y de tanto tocarlos uno los discos se rayaban y la aguja se atascaba en el rayón, y seguía tocando lo mismo, lo mismo, lo mismo. "Pobrecita mi burrita ya no quiere caminar, da unos pasos p'adelante, otros pasos para atrás..." El disco me sigue resonando desde entonces, atascado, en mi corazón rayado.

Venían de México por el camino de entrada de Santa Anita en dos carros, con los faros rompiendo la oscuridad. Pero en el corredor nosotros no estábamos a oscuras, no: iluminados. ¡Cómo íbamos a rezar a oscuras la novena del Niño Dios! Además en Medellín ya había luz eléctrica. Yo seré viejo pero no tanto. Yo soy posterior al radio y al avión. El que sí me tocó ver llegar fue el televisor, la caja estúpida. Estaban también encendidas esa noche las luces del pesebre, el nacimiento, donde nacía en lo alto de una montaña el Niño Dios. Lucecitas verdes, rojas, azules, amarillas, de todos los colores. Nos íbamos ya a dormir cuando llegaron. Venían cargados de juguetes. Maromeros de cuerda que daban volteretas en el aire... Jeeps con llantas de caucho, o sea de hule... Sombreros de charro para niños y para viejos... Una foto de mis papás en La Villa manejando avión. Las trescientas sesenta y cinco iglesias de Cholula. Un tren eléctrico. La Virgen de Guadalupe. Pocas veces he visto brillar tan fuerte, enceguecedora, la felicidad. Y con el disco de Ventura Romero de la burrita traían, en el álbum de las maravillas, a José Alfredo Jiménez y a Rubén Méndez: "Ella", "Pénjamo", y ese "Senderito" que me rompe el alma cantado por Alfredo Pineda, que fue el que amó Medellín. Y al más grande de todos, Fernando Rosas, de Jerónimo de Juárez, Estado de Guerrero, el de la "Carta a Eufemia": "Cuando recibas esta carta sin razón, Ufemia, ya sabrás que entre nosotros todo terminó, y no la des en recibida por traición, Ufemia, te devuelvo tu palabra, te la vuelvo sin usarla, y que conste en esta carta que acabamos de un jalón". ¡Muy bien dicho, tocayo, a la China con la méndiga! El fraseo perfecto, la dicción perfecta, y eso que mi tocayo era de Guerrero y cuando hablaba no podía pronunciar las eses. Y las trompetas burlonas detrás de él haciendo jua, jua, jua, en el registro bajo, riéndose de mí y del mundo, y detrás de ellas punteando, siguiéndolas como unos gordos cojos, los guitarrones: do, sol; do, sol; do, sol. Tónica, dominante; tónica, dominante; tónica, dominante. Sólo eso van diciendo, pero sin ellos no hay mariachi, como sin muerto no hubo fiesta.

¡Ah se me olvidaba Chava Flórez, el compositor, el genio de los genios, amigo de mi tocayo Fernando Rosas! Juntos echaron a rodar por el mundo "Peso sobre peso", la canción más burlona: "Mira, Bartola, ái te dejo estos dos pesos. Pagas la renta, el teléfono y la luz. De lo que sobre, coges d'iái para tu gasto. Guárdame el resto pa comprarme mi alipús". Ta ra ta ta ta tán. Ésa era la que le cantaba todavía a México el PRI cuando llegué de Nueva York hace cuarenta años. Y se la siguió cantando otros treinta, hasta ajustar setenta, cuando los tumbó mi gallo. ¡Qué noche tan inolvidable aquella cuando lo dijeron por televisión! Tan esplendorosa, o casi, como la de la finca Santa Anita de que les he hablado. Fernando Rosas murió joven, una noche, allá por 1960, en Acapulco. Lo mataron por defender a un borracho al que estaba apaleando la policía. Fernando Rosas, tocayo, paisano, te mató la policía de Acapulco, los esbirros del presidente municipal. La siniestra policía del PRI, semillero de todos los cárteles de México.

Mi gallo era un gallo con botas. No bien subió al poder y se instaló en los Pinos, se infló de vanidad y se transformó en un pavorreal, y el pavorreal en un burro, y la quimera de gallo, pavorreal y burro empezó a rebuznar, a rebuznar, a rebuznar, día y noche sin parar, hasta que ajustó seis años, cuando se le ocurrió, como a Perón con Evita o con Isabelita, que podía seguir rebuznando otros seis a través de su mujer. No se le hizo, no pudo ser. Hoy de vez en cuando rebuzna, pero poco, y lo critican. ¡Por qué! Déjenlo que rebuzne, que se exprese, que él también tiene derecho. Yo soy defensor de los animales. Yo quiero a los burros, a los pavorreales, a los perros, a los gallos. Cuando estoy cerca de ellos se me calma unos instantes el caos de adentro y creo sentir lo que llaman la paz del alma.

Yo venía pues de Nueva York, una ciudad de nadie, un hormiguero promiscuo que nunca quise, y de un país que tampoco, plano, soso, lleno de gringos ventajosos y sin música. Los anglosajones no nacieron para la música: se enmarihuanan y con una guitarra eléctrica y un bombo hacen ruido. Mi primera noche en México, en la plaza Garibaldi, ¡cómo la voy a olvidar! Cien mariachis tocando cada cual por su lado en un caos hermoso. Todo lo que tocaban me lo sabía. Y más. Yo sabía de boleros y rancheras lo que nadie. Entré al Tenampa. ¿La hora? Diez de la noche. Me sentía como un curita de pueblo tercermundista entrando al Vaticano por primera vez, y que se arrodilla para comulgar. Yo también comulgué, pero con tequila. Desde un mural de una pared enmarcado por unos tubos fluorescentes de colores me miraba José Alfredo, y en la noche del Tenampa brillaba el sol de México. "¿Qué más va a tomar, joven?", me preguntó el mesero. "Otro". Entonces sí estaba joven, pero hoy me siguen preguntando igual: "¿Qué va a tomar joven?" ¡Cómo no va a ser maravilloso un país donde la gente ve tan bien!

Y el amanecer, mi primer amanecer, ¡qué amanecer! Había llegado a un hotelito viejo, pobre, del centro, de altos techos, fresco, de otros tiempos, el más hermoso en que haya estado. Me despertaron las campanas y los gallos. ¿Tañido de campanas? ¿Canto de gallos? ¡Claro, los gallos de las azoteas y las campanas de las iglesias, y el sol entrando por mi ventana! ¡Y yo que venía del invierno de Nueva York donde amanecía a las diez y oscurecía a las cuatro y se me achicaba el alma! Salí a la calle, al rumor envolvente de la calle. México vivo, el del pasado más profundo, el eterno, el mío, el que se ha detenido en mi recuerdo, el de siempre, el que no cambia, el que no pasa, el de ayer. "¿En qué estás pensando, México? ¿A quién quieres para quererlo? ¿A quién odias para odiarlo?" Inescrutable. Ni una palabra. Jamás me contestó. Entonces aprendí a callar. Y han pasado cuarenta años desde esa noche en el Tenampa y ese amanecer en ese hotelito de la calle de Isabel la Católica y esa mañana soleada, y me fui quedando, quedando, quedando, y aquí he escrito todos mis libros y hoy me piden que hable, pero como México calla, yo tampoco pienso hablar. Sólo para decirles que me siguen resonando en el alma unas canciones.

Yo digo que la muerte no es tan terrible como se cree. Ha de ser como un sueño sin sueños, del cual simplemente no despertamos. Yo no la pienso llamar. Pero cuando llegue y llame a mi puerta, con gusto le abro.

Nadie tiene la obligación de hacer el bien, todos tenemos la obligación de no hacer el mal. Y diez mandamientos son muchos, con tres basta:

Uno, no te reproduzcas que no tienes derecho, nadie te lo dio; no le hagas a otro el mal que te hicieron a ti sacándote de la paz de la nada, a la que tarde que temprano tendrás que volver, comido por los gusanos o las llamas.

Dos, respeta a los animales que tengan un sistema nervioso complejo, como las vacas y los cerdos, por el cual sienten el hambre, el dolor, la sed, el miedo, el terror cuando los acuchillan en los mataderos, como lo sentirías tú, y que por lo tanto son tu prójimo. Quítate la venda moral que te pusieron en los ojos desde niño y que hoy te impide percibir su tragedia y su dolor. Si Cristo no los vio, si no tuvo ni una palabra de amor por ellos, ni una sola (y búscala en los evangelios a ver si está), despreocúpate de Cristo, que ni siquiera existió. Es un burdo mito. Nadie puede probar su existencia histórica, real. Tal vez aquí el cardenal Sandoval Íñiguez...

Y tres, no votes. No te dejes engañar por los bribones de la democracia, y recuerda siempre que: que no hay servidores públicos sino aprovechadores públicos. Escoger al malo para evitar al peor es inmoral. No alcahuetees a ninguno de estos sinvergüenzas con tu voto. Que el que llegue llegue respaldado por el viento y por el voto de su madre. Y si por la falta de tu voto, porque el día de las elecciones no saliste a votar un tirano se apodera de tu país, ¡mátalo!

A Jorge Volpi le agradezco el dictamen tan generoso que ha leído, y a Juan Cruz sus adjetivos. Querido Juan: ya sé que si hubieras tenido más tiempo me habrías puesto más, siquiera unos quinientos. No importa. Con los que me alcanzaste a dar me conformo.

Algunos amigos vinieron desde muy lejos a Guadalajara a acompañarme. Me siento muy contento de estar hoy con ustedes en esta Feria tan hermosa, que pronto se llenará de niños y de jóvenes, y de haber vuelto a Jalisco, la tierra de Rulfo, donde los muertos hablan.

Friday, November 25, 2011

Agustin Monsreal: TIERRA SIN SOMBRA

Agustin Monsreal


TIERRA SIN SOMBRA



-Hasta Milagros, ¿te acuerdas? Hará cosa de doce años. Iba yo con ella cada dos semanas, cada tres. Comenzamos a hacernos amigos, a escucharnos, a permitirnos alguna sonrisa espontánea. Me gustaba verla cómo iba perdiendo esa impaciencia rígida de las primeras veces, quedándose junto a mi cuerpo un rato más largo cada vez, metiéndose en mi vida con preguntas simples, comentando y aconsejándome. Era una mujer desprovista, acaso despojada de misterios, los secretos que al parecer guardaba eran inútiles, su atractiva belleza formal no deparaba sorpresas ni inquietudes, toda ella era previsible, hasta las obedientes audacias íntimas que su carne y sus músculos repetían de memoria y que tanto la enorgullecían. Yo la dejaba hacer su trabajo, fingir, ensayar expresiones de deseo, gestos, intensidades, espasmos, y provocaba el intercambio de confidencias y mentiras inservibles; ella, con una especie de dicha, ponía de lado las caricias de su desnudez y hablaba entonces de tres maridos que huyeron cobardemente, de los esfuerzos que le costó siempre conseguir que alguien la quisiera, de una abuela bruja, sucia y gastada, que la vendió casi en la niñez, y no obstante resultaba la única gente recordable de su pasado. Es muy probable que aquello del sufrimiento y la soledad fuera cierto, sin embargo yo tenía la impresión de que Milagros era de las mujeres que buscan allanarte el corazón enumerando tristezas, fracasos, y que tratan de acumulártelos dentro para que en un momento dado lleguen a formar parte de tu ser y de ahí en adelante, como si fuese un asunto de piedad, de lástima pura, puedas quererla, o más bien dicho, puedas querer a su miseria, a sus desgracias, a su pobrecía, así estás amarrado más fuerte, así no te sueltas tan fácil, así te rodean enteramente un montón de fantasmas y el ineludible deber de protegerla de ellos, de no volver a dejarla jamás sola con ellos. ¿Te das cuenta? Y lo peor es cuando te dejas enredar la soga en el pescuezo.

A Ortega, allá en el fondo, las actitudes de Milagros le producían una escondida risa irónica, ofensiva; condescendiente, le perdonaba su manera de actuar demasiado burda, ridícula a veces, a ratos medio estúpida; pasaba por alto su ordinariez y esa ternura pegajosa que le derramaba encima porque él, a pesar de todo, insistía en considerarla parte de una actuación practicada por conveniencia, de un deliberado ejercicio profesional, ya que en ocasiones Ortega le regalaba algunos pesos más de los acordados. Pero un día, antes de entrar al cuarto, lo abrazó y le dijo Por qué mejor no me aguardas afuera y vamos a otro lugar, a tu casa, si quieres, o a donde tú gustes, así no tienes que pagarme.

-Otro poco y le suelto la carcajada en plena cara, o la insulto, o le doy una bofetada, o algo por el estilo, no sé. Creo que la miré con asco y me fui, dejándole a cambio de su ofrecimiento una broma infame que la entonteció, que la arrastró a ponerse seria y amarga y a no fijarse en ese Pobre idiota que iba yo desgarrando entre dientes, masticando y escupiendo con rabia. Pobre idiota. Y ahí se acabó Milagros.

Saturday, November 19, 2011

Alaric Gutiérrez

De las arenas la ventana espera...




I



No conocerás al poeta
por la raíz,
sino por la hoja
que tiembla en el viento.
  
 
II
 
 
Suerte de légamo, lumbre
de las regiones áticas del sueño.
 
 
 III
 


La
poesía
es
una
caja
con
un
escarabajo
muerto.



Lluvia



I


Océano es el aire.
Arde la tarde,
la noche arde bajo el crepúsculo del agua.


La tierra canta,
canta en el agua.


Todo es uno.
Yo no existo.





II



Lluvia sobre el cristal de la ventana,
el cielo llora,
la penumbra alumbra
las paredes viejas de ladrillo y cal.
La lluvia llama,
arrulla y calla...

Lluvia sobre el cristal de la ventana.



 
Eco del silencio


Bajo el cenit del miedo y con monedas
en los ojos llegué al interminable
río. Miré el reflejo, lo vivido,
y bebí el agua pura de los Vedas.
Bañé mi ser desnudo en el palpable
nacer de la consciencia en el olvido.

El eco del silencio repercute.
El hombre entre las sombras se levanta;
alza la vista, sueña, ríe y canta,
y no hay calamidad que no dispute.



 Ventana
 

De las arenas la ventana espera.
De las quimeras la ventana sueña.


Oscura es esta albura ciega y pura,
oscura en hondo sol, como venero.


Ventana de la luz y de la nada,
abre hacia dentro, hacia ninguna parte.
Deja que el viento traiga las palabras,
que como piedras rompan los cristales.



El Pan y la Palabra


El pan y la palabra, los caminos.
Fue la cruz y no la espada
ni el tormento ni el destino.
Fue la palabra del hombre, palabra
del camino y los caminos.
Esto era el padre Kino.

Calidoscopio del reloj de arena.
La liturgia y el álgebra del persa.
La brújula y el agua en la clepsidra.
Los libros. El hexámetro y la lira.
El calígrafo y el arte de los sueños.
La luna con sus lentas galerías.

Palabra atada al mástil del deseo
que se teje y desteje cada día;
que ve pasar el río interminable;
que bebe cicuta en la tarde.
Palabra que sujeta una osamenta.
Palabra martillada en un madero.

Como el Hierocles de Borges,
también él derramó sobre la tierra
el agua de su cántaro diciendo:
Si hemos de entrar en el desierto,
ya estoy en el desierto.
Si la sed va a abrasarme,
que ya me abrase.
Pitagórico círculo del tiempo.

Hijo del sol y de la nieve, sueña
los mundos paralelos, y era otra
la cara de la misma luna, y otra
la huella de Faetón sobre la arena;
otros los blancos médanos de fuego.

Kino, la voz sonora en el desierto,
vuelo del pensamiento en la llanura,
sueño de los que sueñan la justicia,
canto del tiempo, canto del silencio;
favores celestiales
descifran el universo.

Galopa Kino galopa,
en las arenas del tiempo.



 Evoco, luego existo...


La plenitud rompe la noche;
el sagrado matiz de la palabra.
La vida se desborda en una copa,
tiembla, trémula y gris
bajo las sábanas.

Evoco, luego existo.
Cuando el río es mar,
el eco, suspiro detenido.

Voz de loco cristal que se derrama
en llanto, en lluvia, en furia...
Eco de laberinto impío.
Materia en el estío del olvido.

Soy eco,
como evoco, vivo.
Boca amortajada a la palabra,
ojos que sólo ven la nada,
manos que buscan la raíz ajada
del sexo en la vigilia.


 Ese rayo de España



Ese rayo de España que no cesa,
esa verdad que pesa.
Ese sonar del alma en el tintero
de un corazón rebelde y justiciero;
indómito guerrero
que entre rejas de acero se profesa.

Ese cuchillo artero que sopesa
el luto y la promesa
de retoñar de nuevo, cual romero;
de restaurar del pueblo su venero.
Libertario jilguero
que sin dudar prosigue con su empresa.

Eres barro Miguel, en el camino
de ese toro que sangra malherido,
perdido y confundido;
de esa España que busca su destino.

Barro de sol y trigo colorido
con sangre y con sudor del campesino.
Barro por cuyo sino
el tiempo pasará, mas no el olvido.


 La Española

Desembarcó Colón con su bandera
y el cura con su cruz entre las manos.
Bajó el soldado de ojos casquivanos
blandiendo así su espada y su quimera.

Llegó el final del indio ante la fiera,
y el arribo de negros africanos
entre azotes y tratos inhumanos,
haciendo que el Edén infierno fuera.

Se llevaron alforjas de inocencia,
oros de ensangrentadas manos buenas,
y sedas implorantes de clemencia.

Olvidaron llevarse las cadenas,
las rabias y los cargos de consciencia,
la miseria, los llantos y las penas.


Ayer (soneto con eco)
 
Ayer era mi piel lozana, sana,
y un bello sueño mi clamor; amor.
Mimoso el tierno cuidador, dador
de mi esperanza casquivana, vana.
Perdida la ilusión arcana, cana;
¿A dónde fue mi ruiseñor, señor
adulador del pormenor menor?
Hoy por mí suena la campana, pana.
Era mi anhelo palaciego, ciego.
Era un poeta en mi balcón, halcón.
Era mi mente sin razón, razón.
Era una cruz que ardía al fuego, ego.
Perdí el amor que más añoro, lloro
mi más preciado y fiel tesoro, oro.


Maltrato Infantil

 
Escuché a la ligera un comentario
que hizo la conductora de un programa.
Decía que no había que hacer drama
por azotarles, si era necesario.

Que disciplina a palos no es calvario,
si es para mantener viva la flama
de buena educación que se reclama;
de otro modo, no había formulario.

Pasó que una mujer que le escuchaba,
perdióse la cabeza de repente
frustrada por la vida que llevaba,

y "educó" a su pequeño en agua hirviente,
sin escuchar al niño que lloraba
sintiendo arder su piel impunemente.


 
Engaño


Engaño es el puñal que me traiciona.
Mi noble corazón gana partida
cuando perdona sin mirar la herida
que la usurera vida le ocasiona.

De neurona a neurona no funciona
mi memoria cansada y compungida;
y cuando mi razón no haya cabida,
otra razón inventa mi persona.

Engaño es el engaño de mí mismo
cuando pretendo ser lo que no soy;
cuando camino al borde del abismo

sin saber donde estoy, ni a donde voy.
Sin querer alimento mi egoísmo
al creer que doy más de lo que doy.


 Soneto al sapo


Mudo bajo el reflejo de la luna
observa en la distancia su palacio.
De solemnes memorias el prefacio
recuerda, lo que fuera su fortuna.

Heredero nacido en noble cuna
en el lodo peleando por su espacio;
mira pasar el tiempo tan despacio
sin ver aparecer doncella alguna.

Maldice de la fuente el agua clara,
recuerdo del hechizo malnacido
que en ese charco sucio lo dejara.

Siente para el amor haber nacido
y espera el beso tierno que quitara
la pena de un castigo inmerecido.


 
 Misionera

Guadalupe es tu nombre
y de ti nacen rojos corazones.

Como rosas que brotan de tu pecho,
de tu alma las palabras.
Peregrina caminas
el desierto infinito de tus rimas.

Descalza misionera,
eres la savia que el enfermo espera.
Eres cada palabra, cada lágrima
silenciosa y callada.
Cada nostalgia de la sonrisa
que se esconde al alba.

Noche estrellada sin luna enamorada.
Mujer gitana
con una flor de versos en los labios.

Eres gota del alma
que a diario baña la dolosa herida.
Fresa en el viento,
roja fresa silvestre en el desierto.

Eres nopal en tuna,
Águila sol que mata Sierpe oscura.




Delirio de grandeza

Delirio de grandeza el torbellino
que sacudió del hombre la cabeza.
Peña de la ilusión y la tristeza,
de sibarita hizo su camino

y orgullo y vanidad fue su destino.
Apólogo sinfín de la riqueza,
Midas era su dios y su certeza;
predicó su palabra hasta su sino.

Vano será el profeta engrandecido
que cree saber más, y sabrá menos
perdido entre sofismas sin sentido.

Olvida del humilde los terrenos
aquél que por el ego consumido
hace del pan y el agua los venenos.


Alaric Gutiérrez
 

Friday, November 18, 2011

Sergio Espinosa Proa

1.



He aquí al hombre compuesto de dos partes.

La primera es toda naturaleza; la otra, arte.


Robert Herrick,

Upon man

Que el ser humano sea un compuesto casi nadie, en ninguna parte y momento, ha podido ponerlo en tela de juicio. Somos, similares a los escarabajos, animales articulados. Por dentro y por fuera. Entre nosotros, y con otra cosa. Socios hasta en la muerte. El fuego, naturalmente, y la sepultura. El útil y el adorno. Con todo, es manifiesta cierta unidad en la disparidad.


Ahora, el resultado de esta composición de partes inconexas no siempre es feliz. Abundan humanos del tipo fantoche, o del género monstruo. En general, las mezclas andan tirando o quemando aceite. Pero, a su modo, funcionan. Incluso esmirriadas.


La verdad es que ningún hombre se arma caballero sin ayuda de un paje. “No hay hombre que no desee ser déspota cuando se le pone dura”, blasfemará el divino Marqués. ¿Podría cantar? ¿Ser poeta sin destinatario? La naturaleza nos es dada —al menos hasta hoy— sin sobornos; pero esa otra parte, que el poeta señala como “arte”, ¿de dónde es menester obtener su merced? ¿Cómo se llega a ser lo que se es?

Uno es aquello que ama, o por lo menos en el intento alcanza a un poco asemejársele. Por consiguiente, eso que uno es nunca es uno mismo. Ni al principio, ni al final. No se reduce a ello, a riesgo de graves mutilaciones. “Uno es aquello que ama”, sentencia sobre la que en determinados parajes sólo estaremos dando vueltas. Frases así invitan a deshojarlas.

“Aun cuando no toda niña pueda hacer de un hombre un poeta”, establece, por no ir más lejos, Sören Kierkegaard, “toda mujer puede, sin embargo, impedir que un hombre llegue a serlo si se casa con ella, yo lo garantizo, y sobre todo y mejor que ninguna, una niña que estuviera a punto de hacer de él un poeta”[1]. La parte artística se aviene mal, de en rigor avenirse, con el comercio e institución conyugal. O se es un buen marido o se es poeta, tal sería por lo pronto la disyuntiva (existencial).
Desde luego, la recíproca es igualmente valedera: “un poeta debe vivir solo”, he leído de refilón en algún diario íntimo. El sexo es aquí indiferente. El inventor del existencialismo, cristiano hasta la pared de enfrente, acierta de nuevo: nunca la felicidad, es la desdicha el verdadero origen de la poesía. El hombre es mitad naturaleza y mitad arte en la exacta medida en que sufre. Motivos para sufrir habrá a montones. El solo hecho de ser mitad naturaleza y mitad otra cosa que de antemano no se puede saber se cuenta acaso entre los principales. ¡Se ama el obstáculo interpuesto para la realización del amor!

Un animal que da rodeos, que titubea y se arrepiente, que en suma (se) la hace cansada. Y de seguro así debe ser, pues lo inmediato le está (¿por naturaleza?) vedado. Animal pasional, tal será la rúbrica correcta. La razón sólo aparece en su instancia mediadora: ella jamás decide los fines de su proceder. “Sin pasión no hay poeta”, exclama el danés. No, ni siquiera poeta cómico.

Ahora bien, el escritor comprueba, al lado de su odiado Hegel, que el tiempo de la poesía ha (es) pasado[2]. ¿En qué forma? El animal pasional lo es exclusivamente en la irrealidad o irrealizabilidad de su objeto. Un motivo, dígase al pasar, eminentemente lacaniano. “El amor”, observa, “amenaza con transformarse en espanto si él no sigue adelante con su deseo”[3]. Un hombre llega a ser lo que es mientras permanezca en la senda de su deseo. Renunciar a él lo deja a expensas de la naturaleza, pues, de no malentender demasiado al danés, ella coincide con lo finito e inmediato.


La ascendencia cartesiana del razonamiento es patente: el “deseo” da nombre a un elemento infinito enfundado en algo finito. La “composición” de un ser humano concierne a esta imposible conjunción, una reedición decimonónica de la ya antigua dualidad alma/cuerpo. Por eso le es bastante sencillo pasar del discurso apasionado o erótico al tono religioso. Por lo demás, la dualidad alma/cuerpo, que ha sido reformulada en el par deseo/necesidad, es a su turno una duplicación —metafísica— de la oposición —más física— hombre/mujer. Kierkegaard evoca esta oposición bajo una figura reconocible: “Miro al hombre como si estuviera bajo el poderío del espíritu, con tendencia a lo religioso, y a la niña en las categorías estéticas”[4]. Jesús y Magdalena, obvio.


El hombre es un compuesto en virtud de que se agolpan en él, hombre o mujer, impulsos opuestos. El cielo de la abstracción y la tierra de los sentidos. ¿Hay conjunción, acuerdo? No, explica el danés. “Lo trágico es que los dos enamorados no se comprenden; lo cómico es que los que no se comprenden, se aman”[5]. Un lado ama porque es bueno, la otra porque es bello; el amor subsiste y hasta se alimenta del desacuerdo.


¿Hay, pues, que evitar el acuerdo para mantener viva la llama del deseo? “Bueno” significa, en el contexto, “útil, benéfico”; de otra parte, lo “bello” alude a lo inútil e ilusorio. El danés teje fino: lo ético y lo estético son construcciones humanas, idealidades sobrepuestas a lo real: “La idealidad estética”, arguye, “es superior a la realidad antes de la realidad; la idealidad religiosa es superior a la realidad después de la realidad; existe, pues, en virtud de una relación divina”[6]. Arriba y abajo, el vínculo amoroso reconoce la disparidad masculino/femenino, pero al precio de disminuir al último.

Nada nuevo bajo (y desde) Platón.

Lo interesante es que Kierkegaard asume la naturaleza ilusoria de ambos polos. Lo estético-femenino llega y se queda antes de lo real; lo religioso-masculino viene después de ello. ¿Quién tiene la alta misión de comandar el proceso? La respuesta parece obvia. Lo imaginario-estético-femenino es menor que lo real, lo simbólico-ético-masculino es superior, es mayor. Todo un nudo borromeo se comienza a dibujar aquí. El amor deforma a lo real, pero sólo el acceso a lo simbólico-religioso es capaz de “soportar esta contradicción”. No dice que lo resuelva, sólo que lo soporta mejor.


Muchas vueltas para decir lo que ya se sabía: las mujeres son superficiales. Por eso ni siquiera son pecadoras; el masculino, en cambio, “busca a tientas el pecado”[7]. Pero lo busca porque, él mismo, es profundo. Él “piensa”. Ahora bien, si piensa, tarde o temprano comprenderá que su repliegue y su talante lejano y melancólico son de índole religiosa.

La mujer no sufre, pero si lo hace obedece a su superficialidad erótica: sufre (si lo hace) por exceso de frivolidad. El masculino sufre doblemente porque no sabe el origen de ello. Saberlo, en todo caso, no disminuye su dolor. El masculino es un espíritu elevado e independiente; el hecho de que se considere a sí mismo como un “pensador” no le significa mérito alguno. El desinterés por la erudición es prenda y gracia de la inocencia femenina.


En pocas palabras, los une el desacuerdo: ella sólo es sensible a la pérdida de lo que ama, pero él se enfanga en pruritos teológicos: existir es una falta, resultado de un evento pecaminoso. La dualidad de la relación amorosa reposa en una escisión interna, que afecta a cada uno de los individuos. De un lado, la inmediatez natural, y su gracia; del otro, la reflexión, la mediación, la “dialéctica”. Y su culpabilidad.

En medio de la naturaleza, ¿quién se imagina culpable, de qué? Pero el humano habita en un mundo creado por él mismo y por así decirlo no puede con el paquete. Existir no basta, existir es problemático. Existir es primero, es lo primero, pero eso significa que hay algo más. Hay algo después. Lo femenino se asegura en ese existir, lo masculino no puede hacerlo sin justificación.


2.

Lo estremecedor es de lo humano la mejor parte:

¡qué importan los nombres que el mundo les impone!

Conmovido intuye, desde el fondo de sí, lo Descomunal

J. W. Goethe,

Fausto


Uno quizá sea lo que ama, pero, ¿qué es aquello que ama?


Esta pregunta reclama una doble o triple formulación. Primero, ¿a qué o a quién ama alguien? Segundo, ¿qué cosa dentro de ese alguien es lo que en verdad ama? La tercera pregunta escurriría por la vertiente de la temporalidad: aquello que (se) ama, ¿es eterno, intemporal, o se halla sujeto al devenir individual y colectivo? ¿Tiene una historia, es decir, está enredado con (y constituido por) contingencias cambiantes y temporales?


Por principio de cuentas, “uno” no llega a ser tal sin la participación y, sobre todo, sin el auxilio de un “otro”. En el origen, en el nacimiento de la subjetividad, ese “otro” es, biológica o no, la madre. Por eso mismo es “sagrada”: una juntura siniestra de lo angélico y de lo demoníaco. Primer objeto de amor, exige con el tiempo, a fin de fundar comunidad, una separación tajante.

El —consagrado— descifrador del modelo ha sido, desde luego, Sigmund Freud. El sujeto se va formando (y deformando, y reformando, y conformando) en un vínculo que ciertas teorías de la comunicación (Bateson, Watzlawick) llaman double bind: la madre es —por naturaleza— el primer objeto de amor, pero —por cultura, a saber, por convención— su disfrute por el sujeto se encuentra vedado, obstruido, interdicto. El deseo, si no ha de extinguirse, habrá de procurarse a partir de ese momento objetos sustitutivos.

Uno ama, en principio, aquello sin lo cual uno simplemente no puede ser. Bueno sería poner en duda si tal sentimiento es amor. Pero, enseguida, y sin remedio, uno ama otra cosa diferente de aquello que no puede —pues no debe— amarse. ¿Cuál de todas? ¿Quién o qué lo decide?

La prohibición del incesto posee, según instruye la antropología[8], una faz positiva: permite y aun activa la circulación de bienes, mensajes… y mujeres. Sin esa renuncia no hay alianza social posible. Ahora bien, en el plano del sujeto, aquella interdicción universal produce sin querer una superficie “perversa y polimorfa”. El cuerpo de uno mismo es, de principio a fin, durante la infancia, y quizá toda la vida, materia de goce. El animal humano sufre una desconexión de sus instintos (lo cual termina atrofiándolos y, en el límite, extinguiéndolos) y se torna animal deseante, hablante, gozante (y sufriente). Indeterminado, incompleto, no fijado, plástico, inadaptado. Un animal “pervertido”, pues.

La “naturaleza humana” se confunde con la perversión (humana) de la naturaleza. Si el instinto está suspendido —por el lenguaje, es decir, por la ley, es decir, por el Otro—, ¿qué más puede ocurrir con la energía, con el conatus del viviente si no convertirse en pulsión? Al lado del “inconsciente”, la “pulsión” es el concepto que, según admiten sus seguidores, arranca a Freud del suelo iluminista.

La pulsión, bloqueando al instinto, es lo que hace del animal un no-animal, un (animal) humano. ¡La pulsión, que no la razón! ¡La perversión, que no el “alma”!

Las fronteras entre lo normal y lo patológico, o entre lo sano y lo enfermo, sufren una potente embestida. Con todo, ¿hay una “salud”? Si el hombre, como diría Nietzsche, es una “enfermedad de la tierra”, ¿en qué destrucción y reconfiguración de la cultura encontraría su propia cura? ¿Se trata de levantar todos los interdictos? ¿Queda prohibido prohibir?

Pues no, porque después de todo Freud no es Rousseau. La castración no es opcional. Lo que parece haber, en todo caso, es un buen uso y un mal uso de las pulsiones. La pulsión no puede devolverles la vida a los instintos, que tienen predeterminado su objeto, pero puede hallar un cauce adecuado en la acción: en la “obra”. La pulsión, bueno será tomar nota de esto, no se agota en el acto sexual. Su congénita e inerradicable perversidad polimorfa atañe a la creación.


Tal vez Freud se equivocaba al imaginar que la sublimación “curaba” al humano de sus traumas: tal vez no, pero la perversión es incurable. Esto significa que “sublimar” —o, en otra palabra, “crear”— es parte de la perversión.

Al cabo, “crear” significa solamente que ocurre a espaldas o al margen o abiertamente en contra de la “ley”[9].

La sublimación, o la creación cultural, o artística, incluso la creación moral, tiene efectos sobre lo real: no son sólo ficciones o meras fantasías. Al menos, sus efectos son decididamente reales. Freud considera, como toda su generación, o su estrato sociocultural, o su judeocristianismo de fondo, que el humano es un animal cuya naturaleza primaria es la agresividad. ¡No es posible vivir decentemente sin un buen superyo!

Uno no puede sustraerse a la sensación de que las elaboraciones teóricas se asemejan acaso en demasía al paso —siempre reversible— del miedo a la súplica, a la seducción, al berrinche, a la coquetería. Son recursos ante el poder represivo, simbolizado invariablemente por el padre. El Freud de 1908 no es el de 1930; ha sufrido dos guerras mundiales y su temperamento lo acusa junto con sus ideas. ¡No reprimir! ¡Tampoco dejar de hacerlo! ¿Quién lo entiende? Se empezará por admitir que un sujeto sólo llega a serlo si se le da la oportunidad de elegir aquello a lo cual o a quien ha de sujetarse. A eso se reduce su ética. La ley puede ser acosada, pero nunca simplemente obviada.

La cuestión lancinante es la siguiente: no hay “uno” sin (un, el, lo) “otro”, pero, ¿qué hay allí? ¿Es siempre y por fuerza el sitio de la ley?

He ahí el misterio absoluto. Lacan habrá podido afirmar que su contribución básica al psicoanálisis es haber logrado forjar la noción de “objeto a”. El objeto a, en principio y fin de cuentas, no es realmente un objeto, pero es real. Sin ser propiamente un objeto, es ello no obstante el resorte del deseo. El objeto a siempre está de más, siempre se le echa de menos. ¿Objeto? No, ese objeto no tiene objeto. Aun así, o por ello mismo, forma parte de la realidad humana.

Resultó naïve el empeño por eliminar o atenuar la “sublimación represiva” que hiciera en su día famoso a un Herbert Marcuse. Sonaba bien, sedujo a millares. Pero sin futuro. El deseo no se satisface nunca, con nada. Es que si algo no quiere (¿debido a que no puede?) el deseo es satisfacerse. Ser un animal que ha dejado por algún motivo de ser animal no es una condición problemática, es una condición infinitamente insostenible. He ahí la dificultad humana esencial: no puede (volver a) ser un animal, ni siquiera imaginando una vida sin restricciones (morales o de cualquier tipo), pero tampoco puede ser simplemente lo que es. Resuenan en la lejanía las aparentemente delirantes palabras de Hegel: “El hombre es ese ente que es lo que no es y no es lo que es”. Sin escapatoria.

En suma, nadie, ningún humano, escapa al estatuto de “borderline”. Ya no hay neuróticos, lo que hay son (somos) sujetos afectados por una epidemia de “trastorno bipolar”. Uno se siente al mismo tiempo bien y mal por estar bien, y bien y mal por sentirse inexplicablemente mal. Es un juego poco atractivo, la verdad sea dicha.

Un artista, es decir, una persona decente, si de algo está harto no es del mundo, no es del “infierno” de los otros: está ahíto de ser un sí mismo. Un humano —hombre, mujer, homo, bi, multi o transexual, adolescente, anciano o infante— es artista cuando sufre —productivamente, estéticamente— ser aquello que (se) es. Sufre, goza, piensa, siente, crea, destruye, altera, la distancia no es muy clara. Bastante socráticamente, sin muy bien saberlo, sabe que no sabe. Sabe que muere, y para ello no hay respuesta (ni obra) que aplaque. Con todo, sabe incluso que hay algo peor que la muerte.

Destinados inexorablemente a convertirse en ruina, hay momentos y santuarios en donde los hombres divinizan su propia mierda. El animal perverso no puede sustraerse a la fascinación de su propia inmundicia. Llegado el caso, pronunciará con Baudelaire el mantra: “Oh, Belleza, monstruo enorme, espantoso, ingenuo”. La potencia creativa de estos entes no puede equipararse con su poder destructivo.

¿Qué es el hombre? Negatividad, responderá el idealismo alemán. Pero esta “negación” es anterior al orden del mundo. La fuerza de negación abre el horizonte para que exista un mundo —con su irreductible faz inmunda. Hay en la destreza humana algo ontológicamente siniestro. Prometeo, Epimeteo. Cada gesto humano anticipa —a su pesar— su decrepitud, el horror de la descomposición.

Pues bien, nos guste o nos disguste, eso mismo somos. “Ni el sol ni la muerte”, explica Jean Clair, “pueden mirarse de frente. Ni el sol deslumbrante, metáfora de Dios y lo inteligible, ni el otro, el sol negro del Dios astuto del presidente Schreber o del demonio melancólico de Nietzsche. De otro modo, es siempre la Muerte, descomposición, inhumación, barro, fango, stercus, polvo, informe, imponderable, inasequible, innombrable, lo que se os resbala entre los dedos, lo que se estrella en vuestras palmas, lo que se disuelve en vuestras narices, y que no puede dejarse decir”[10]. El animal parlante lo hace en la exacta medida en que se topa con el infranqueable límite de lo decible.

…Y de lo posible. Pues, con absoluta evidencia, un ser humano no puede arreglárselas con su propia esencia: con su ser mortal.

Por lo demás, Freud reunía en una sola categoría a eso que llamaba “formaciones reactivas”, que —supuestamente— ayudan a mantener “en su cauce” a la pulsión: la vergüenza, el asco… y la moral. Todos sabemos qué consecuencias se derivan de dichos ejercicios: la represión no elimina el deseo sino que lo dispara, lo catapulta, lo vuelve más incontrolable y más amenazante. Tampoco la vía de la sublimación resulta eficaz.

Si el humano es un ente gozante, irremediablemente lo será también sufriente. Nada, enfatizará Freud, podrá garantizar “una protección perfecta contra el sufrimiento”, ni “una coraza impenetrable para los dardos del destino”[11]. El psicoanálisis, ¿una ciencia trágica? Al menos, concedamos, un saber lúcido. Porque toda sublimación y toda represión se pagan. “Esta operación mística”, observa Lacan, “la pago con una libra de carne”[12]. La violencia ejercida contra la violencia sólo engendra más violencia.

El problema, desde luego, no consiste en hacer de la pulsión una “fuente” de energía que será utilizada de modo más o menos civilizado, algo que las formas autoritarias decididamente nunca alcanzan, sino este otro: ¿qué hacer con el deseo (o la pulsión) si lo que no desea es, “por extraño que parezca”, según palabras del propio Freud, satisfacción?[13] Un animal que lo quiere todo —porque nada lo contenta.

Presa fácil, así, de simulacros modernos, postmodernos e hipermodernos de satisfacción garantizada. No hay límites para ello, como dice Jean-Pierre Lebrun[14]. El autoritarismo ha sido confiscado casi íntegramente por el Mercado.

Algunos comentaristas (lacanianos) de Freud han analizado la situación contemporánea y ofrecen sus conclusiones: del sujeto “victoriano” (compuesto de sofocantes restricciones a su pulsión), al sujeto “narcisista” de hoy (convertido en consumidor universal), se obedece al mismo Amo: el “imperativo de goce” es el imperativo absoluto. “El sujeto, de ser culpable”, afirma D. Koren, “no lo sería por haber cometido tal o tal otro acto “reprensible”; no, el sujeto sería culpable por no haber triunfado, por no haber obtenido el objeto que esta instancia impersonal, el Mercado, le propone y le impone, por no haber gozado”[15].

Animal mortal, herido por la diferencia (sexual, generacional, temporal, simbólica, etc.), en estos tiempos de narcisismo ubicuitario ¿sigue reconociéndose en el espejo de lo trágico? Ello exige la admisión del apotegma lacaniano: el sujeto nunca es dueño de su lenguaje y tampoco de su deseo. Cuerpo, sujeto y deseo no sólo son distintos sino que mantienen en cada instante de su existencia una tensión discordante[16]. El sujeto (humano) no se completa con nada, nunca. El sujeto (humano) es el fracaso incesante en el empeño de llegar a ser un sujeto (humano).

¿Qué “es” un “ser” “humano”? Algo (o alguien) que no acaba nunca de ser. Pero este no acabar nunca es distinto en virtud de la diferencia sexual (que no es “biológica”, sino simbólica): el “hombre” se incluye en el goce fálico mientras que la “mujer” se incluye de modo incompleto, “indicando la vía de Otro goce”[17].

¿Hombre, mujer? En cualquier caso, no todo.

Lo esencial, quizá, se encuentra en el carácter indomable del deseo. ¡Para bien y para mal! El deseo no cede, no se “arregla”, no transa y no transige. ¿Quién podría jactarse de poseerlo? ¿Quién, de ponerlo bajo caución y custodia?

Sergio Espinosa Proa es antropólogo (por la ENAH) y filósofo (por la Universidad Complutense de Madrid). Autor de una veintena de libros, es profesor de la Universidad Autónoma de Zacatecas desde hace treinta años. Recibió el Premio Nacional de Ensayo "Abigael Bojórquez" en 2006. Miembro del SNI desde 1998.

[1] Sören Kierkegaard, El amor y la religión. Puntos de vista, tr. Juana Castro, NEED, Buenos Aires, 1998, p. 14

[2] Ibíd., p. 28

[3] Ibíd., p. 31

[4] Ibíd., p. 41

[5] Ibíd., p. 42

[6] Ibíd., p. 44

[7] Ibíd., p. 53

[8] Cfr. Claude Lévi-Strauss, Las estructuras elementales del parentesco, Paidós, Barcelona, 1990

[9] Sigmund Freud, “La moral sexual “cultural” y la nerviosidad moderna”, en Néstor Braunstein (ed.), Cien años de novedad. “La moral sexual “cultural” y la nerviosidad moderna”, Siglo XXI, México, 2008, p. 32

[10] Jean Clair, De immundo. Apofatismo y apocatástasis en el arte de hoy, tr. Santiago E. Espinosa, Arena, Madrid, 2007, p. 103

[11] Sigmund Freud, “El malestar en la cultura”, Obras Completas, tr. José Luis Etcheverry, Vol. XXI, Amorrortu, Buenos Aires, 1979, pp. 79-80

[12] Jacques Lacan, La ética del psicoanálisis. El Seminario, Libro VII, Buenos Aires, Paidós, 1988, p. 383

[13] Sigmund Freud, “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa”, en Obras Completas, Vol. XI, p. 182

[14] Jean-Pierre Lebrun, Un monde sans limite, Ramonville, Éres, 1997

[15] Daniel Koren, “Cultura sexual y nerviosidad hipermoderna”, en Cien años de novedad…op. cit., p. 123

[16] Es sabido que Lacan desarrolla este problema en La logique du fantasme, Seminario de 1966-67, cit. por Koren en la n. de la p. 135

[17] Ibíd., p. 138

Monday, November 14, 2011

Gilberto Lastra Guerrero

El cielo es la herida de las nubes



Llueve

y el agua se lleva el olvido en su caudal


Hay algo de Dios entre los ríos pequeños

Tal vez ese correr incesante

muy cercano a lo interminable

o a la cadena que zurce al instante

Con otro


Adentro

La habitación naufragada en la costumbre

Y la gotera imagina ser una cascada

Y yo creo que cada gota es un delfín

Y retozan en el balde como en mar abierto


Sólo hay agua en derredor

Y el tiempo choca contra el techo

Y de nuevo el agua y los charcos


Salgo sonriendo

Y el teléfono como mensaje trae noticias tuyas

La ubicación donde se arremolinan las estrellas

Latitudes indómitas entre tus pechos a la distancia

Y esa boca me murmura lejanía

La presencia es un océano

Llego y toco la puerta


El agua me viste y presiente que tus manos serán su camino al intentar secarme

Tus manos mis amarras y soy un espejo sentenciado a tu reflejo

Dios espera entre tus senos

¿Por qué sólo miras por la ventana?





Marea de luna


(Cuento para leerse a Blanco y Negro)



CAE LA TARDE: Se miraban. No hacían más que mirarse. Se perdían en sus ojos. Los aparadores se llenaban de lágrimas. Afuera llovía. Adentro la marea del sueño, de la necesidad de un cuerpo despertaba en Claudia. Seguían su camino, comenzaban una senda que para ellos no tenía fin, hasta el día que se volvían a ver. No hacían más que mirarse. Buscarse. Mirarse: la mirada es una herida abierta. Encontrarse para perderse. Ese era el motivo de su errancia: vagar por los cuerpos vacíos. Esas las cruces que cargaban en los ojos. Se perdían de nuevo. Se miraron hasta que la llamaron para que lavara los trastes. Fabián, afuera, no hacía mas que ver cómo el reflejo emergía cuando aquella muchacha se alejaba. Retomaba el camino a casa. No sin el intento de poner en claro qué significaba esa barrera transparente, esa muralla que los tenía separados.

¿Por qué esa pared desnuda era infranqueable? ¿Por qué Claudia, el Metro a casa y la distancia por las noches? ¿Por qué los cuerpos, la mudez de los cuerpos? ¿Por qué el antifaz de la carne es la desnudez? La música cruje en sus huesos. Es el dolor de no tener. Es el tiempo al mirarse. Sus dudas. ¿Por qué la muerte en cada imagen, en cada mirada, cada suspiro, en cada movimiento, como si dirigiera a los cuerpos? Las sábanas solitarias parecen desiertos. ¿Por qué Fabián de cada lado del aparador ve la inmensidad, el cuerpo inmenso de la soledad? Crecen los cuerpos inmensos de la necesidad, la luz de la luna como niebla donde nacen sus recuerdos en el agua en las manos de Claudia en el lavaplatos. Y las sábanas extendidas como garzas en vuelo. ¿Por qué el dolor en los hombros de Fabián por los tirantes de la mochila?

La sangre golpea sus arterias. ¿Por qué ese empuje que viene de afuera para trabar a los cuerpos? La luz de la luna es un imán para sellar un pacto desconocido y las sombras que los miran a ellos dos son los maullidos de los gatos como niños desde lejos. Claudia desde la salida de su trabajo busca la imagen de Fabián. Desde su cama cada noche. ¿Por qué las miradas ausentes de ellos son la forma de buscarse? ¿Por qué el agua de los charcos es la misma con la que talla en el negocio y suena en sus sueños? ¿Por qué sólo en el túnel del Metro mira Fabián el rostro de ella?

Claudia espera a su padre. No hace otra cosa que mirar a los gatos que se juntan en la puerta trasera del restaurante. Verlos subir las bardas y desaparecer. No volver. No podía imaginar su rumbo, su errancia: su destino. Tampoco busca responderse tales preguntas. Suena el claxon. Se detienen las luces del viejo auto. Ella lo aborda.

Fabián está por llegar a su casa y leer las fotocopias que le encargaron en el CCH, sin tener intenciones de saber cuál es la procedencia de los textos de Literatura Universal que le fueron conferidos para una exposición a la mañana siguiente.

 ¿Cómo te fue?

 Bien responde Claudia tratando de hacer entender al padre a su negación a más cuestionamientos. El padre guarda silencio. En es intervalo de tiempo el carro se detiene en un alto. Ella mira afuera, trata de encontrar aquel rostro, aquella silueta de Fabián, su faz blanca: busca su cara. Le sonríe a los que le sonríen. Su padre la mira pensando el reprochar las señales a los transeúntes. Ella por fin se da cuenta que no es él. Fabián no está ahí.

Llega la noche: ¿Por qué la noche, los sueños, las imágenes de los sueños, las calles que se convierten en otras y en otras ciudades? Los gatos desaparecen. ¿Por qué los miran y se van? Se quedan mirándolos porque son ventanas. Las miradas son ventanas. Los gatos son miradas. ¿Por qué en el sueño está esa misma pared transparente? ¿Por qué ella lo busca en todas las personas que ve? Él la encuentra entre las líneas de los textos y en las sábanas vacías. ¿Por qué ellos dos? ¿Por qué no su amiga Pamela o su ex novio Alejandro? ¿Por qué el silencio del cuarto? ¿Por qué el candor de la sangre que busca? Los párpados se cierran y la mente se abre: se buscan. ¿Por qué se platican secretos si no se conocen? Se miran. ¿Por qué hay tantos caminos en los sueños? ¿Por qué los sueños no son fines sino caminos? Se desnudan. Se tocan los rostros. El sueño los hizo encontrarse. Los dragones los siguen en sus besos. Los labios se tuercen. Las bocas se han vuelto dunas. ¿Por qué están encerrados en el sueño? El agua resuena detrás de ellos. ¿Por qué el silencio es un nido donde sólo existen ellos dos? Las garzas bajan y los miran tocarse y se hacen sábanas. ¿Por qué se apresan con las manos? ¿Por qué palidecían al tocarse? Se consumen los dos en la pequeña luna de octubre afuera de sus cuartos. Ella lo mira con ternura. ¿Por qué levanta Fabián el torso y se abren los caminos de la luz de luna que se alojan en sus cuerpos? Ella se convierte en oscuridad. Su abrazo diluye el tiempo. ¿Por qué ella es Claudia la que cierra los brazos y sumerge en su cuerpo a Fabián? Los gatos se han ido. Él la penetra. La hace subir y bajar. Ella sube y baja. Ellos tiemblan. El silencio brilla. ¿Por qué ellos son cuerpos? ¿Por qué son carne? ¿Por qué la carne se frota? Las piernas de Claudia se abren de nuevo y nace otra oscuridad. ¿Por qué él entra en esa oscuridad? La luna sólo observa. ¿Por qué se mece en el oleaje de esa agua de cada uno de los cuerpos y no cesan de moverse? ¿Por qué cuando se separan la luna es una lágrima que se seca en el cielo?

Amanece: Suena el despertador: 7:00 A.M. Las madres llaman a sus hijos. Los cubiertos en el desayunador están preparados: Ellos no. Jamás se mirarán igual: la humedad los delata.




Gilberto Lastra Guerrero (Torreón, Coahuila, 1977) poeta, narrador y periodista. Textos suyos se han publicado en varias revistas de circulación nacional, y en Brasil y Portugal. Cuenta con dos libros publicados Génesis del Holocausto, El Coloso y Óleos Imperfectos. Seleccionado para la Antología de Poesía Mexicana 2006, del Fondo de Cultura Económica a cargo de Pura López Colomé. Parte de sus libros se encuentran en la Universidad de Yale en los Estados Unidos.

Twitter @lastraguerrero