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Thursday, January 28, 2016

Wednesday, January 27, 2016

Elia Casillas



Anton Chejov: La obra de arte.


 
 
Sacha Smirnov, hijo único, entró con mustio semblante en la consulta del doctor Kochelkov. Debajo del brazo llevaba un paquete envuelto en el número 223 de Las noticias de la Bolsa.

-¡Hola, jovencito! ¿Qué tal nos encontramos? ¿Qué se cuenta de bueno? -le preguntó, afectuosamente, el médico.

Sacha empezó a parpadear y, llevándose la mano al corazón, dijo con voz temblorosa y agitada:

-Mi madre, Iván Nikolaevich, me rogó que lo saludara en su nombre y le diera las gracias... Yo soy su único hijo, y usted me salvó la vida..., me curó de una enfermedad peligrosa..., y ninguno de los dos sabemos cómo agradecérselo.

-Está bien, está bien, joven -lo interrumpió el médico, derritiéndose de satisfacción-. Sólo hice lo que cualquiera hubiese hecho en mi lugar.

-Soy el único hijo de mi madre... Somos gente pobre y, naturalmente, no podemos pagarle el trabajo que se ha tomado, pero... por eso mismo estamos muy avergonzados... y le rogamos encarecidamente se digne aceptar, en señal de nuestro agradecimiento, esto que... Es un objeto muy valioso, de bronce antiguo..., una verdadera obra de arte, muy rara...

-¡Para qué se ha molestado! No hacía falta -dijo el médico frunciendo el ceño.

-No, por favor, no lo rechace -prosiguió murmurando Sacha, mientras desenvolvía el paquete-. Si lo hace, nos ofenderá a mi madre y a mí. Es un objeto muy hermoso..., de bronce antiguo... Pertenecía a mi difunto padre y lo guardábamos como un recuerdo, casi como una reliquia... Mi padre se dedicaba a comprar objetos de bronce antiguos para venderlos a los aficionados. Ahora mi madre y yo seguiremos ocupándonos en lo mismo.

Sacha acabó de desenvolver el paquete y colocó triunfalmente sobre la mesa el objeto en cuestión. Era un candelabro, no muy grande, pero efectivamente de bronce antiguo y de admirable labor artística. Un pedestal sostenía un grupo de figuras femeninas ataviadas como Eva, y en tales posturas que me encuentro incapaz de describirlas, tanto por falta de valor como del necesario temperamento. Las figuritas sonreían con coquetería, y todo en ellas atestiguaba claramente que, a no ser por la obligación que tenían de sostener una palmatoria, de buena gana habrían saltado del pedestal y organizado una juerga de tal categoría que sólo pensar en ella avergonzaría al lector.

El médico contemplaba el regalo con aire preocupado, rascándose la oreja, y por fin emitió un sonido inarticulado, sonándose con gesto inseguro.

-Sí; es un objeto realmente hermoso -consiguió murmurar-, pero verá usted, no es del todo correcto... Eso no es precisamente un escote... Bueno, Dios sabe lo que es.

-Pero ¿por qué lo considera usted de ese modo?

-Porque ni el mismo diablo podía haber inventado nada peor... Colocar encima de mi mesa este objeto sería echar a perder la respetabilidad de la casa.

-Qué manera tan rara tiene usted de considerar el arte, doctor -exclamó Sacha, ofendido-. Pero mírelo usted bien. Se trata de una verdadera obra de arte. Hay en ella tal belleza y gracia que eleva nuestra alma y hace acudir lágrimas a nuestros ojos. ¡Fíjese qué movimiento, qué ligereza, cuánta expresión!

-Lo comprendo muy bien, querido -lo interrumpió el médico-. Pero debe darse cuenta de que yo soy padre de familia, mis hijitos andan de un lado para otro y vienen señoras a verme.

-Claro, mirándolo desde el punto de vista del vulgo -dijo Sacha-, este objeto de tanto valor artístico resulta completamente distinto... Pero usted, doctor, se halla tan por encima de la masa. Además, si lo rehúsa, nos apenará profundamente. Usted me salvó la vida..., y lo único que siento es no tener la pareja de este candelabro.

-Gracias, buen muchacho; le estoy muy agradecido. Salude a su madre, pero hágase cargo, palabra de honor, que por aquí andan mis niños y vienen señoras... ¡Bueno, qué se le va a hacer! ¡Déjelo! De todos modos no lograré hacerle comprender mi situación.

-No hay más que hablar -dijo Sacha muy alegre-: el candelabro se pondrá aquí, al lado de este jarrón. ¡La lástima es que no tenga la pareja! ¡Sí, es una verdadera pena! Bueno... ¡Adiós, doctor!

Cuando se fue Sacha, el médico permaneció un buen rato rascándose la nuca con aire pensativo.

"Es indiscutible que se trata de un objeto de arte -decía para sí-, y sería una pena tirarlo. Sin embargo, es imposible tenerlo en casa... ¡Vaya problema! ¿A quién podría regalarlo o qué favor podría pagar con él?"

Después de muchas cavilaciones recordó a su buen amigo el abogado Ujov, con quien se sentía en deuda por un asunto que le arregló.

"Perfectamente -decidió el médico-; como es un gran amigo no me aceptará dinero y será necesario hacerle un regalo. Voy a .llevarle este condenado candelabro. Precisamente es soltero y algo calavera."

Y, sin esperar más, se vistió rápidamente, cogió el candelabro y se fue a ver a Ujov, a quien encontró casualmente en casa.

-¡Hola, amigo! -exclamó al entrar-. Vine para darte las gracias por las molestias que te tomaste conmigo, y como no quieres aceptar mi dinero, al menos acepta este objeto. Sí, querido amigo, se trata de un objeto valiosísimo...

Al ver el candelabro, el abogado prorrumpió en exclamaciones de entusiasmo.

-¡Vaya un objeto! -exclamó el abogado, echándose a reír-. ¡Ni el mismo demonio sería capaz de inventar algo mejor! ¡Es estupendo! ¡Magnífico! ¿Dónde encontraste esta preciosidad?

Después de exteriorizar así su entusiasmo, echó una mirada temerosa a la puerta, y dijo:

-Sólo que, hermano, por favor guarda tu regalo. No lo quiero.

-¿Por qué? -inquirió el médico, asustado.

-Pues porque... a mi casa suele venir mi madre y también los clientes... Incluso delante de la criada resultará algo molesto...

-¡Ni hablar! ¡No te atreverás a hacerme este desaire! -exclamó, gesticulando, el galeno-. Esto sería un feo por tu parte. Además, tratándose de una obra de arte..., y fíjate qué movimiento..., cuánta expresión. ¡No digas nada más o me enfado!

-Si al menos llevasen unas hojitas...

Pero el médico no lo dejó continuar y empezó a hablar con gran vehemencia, gesticulando. Finalmente pudo irse contento a su casa por haberse deshecho del regalo.

En cuanto se marchó el doctor, el abogado se quedó contemplando el candelabro, le dio vueltas y más vueltas, palpándolo por todos lados, e, igual que su anterior dueño, estuvo cavilando sobre la misma cuestión. ¿Qué iba a hacer con aquel regalo?

"Es una obra magnífica -pensaba-. Sería lástima tirarla, pero tampoco es posible guardarla. Lo mejor será regalarlo a alguien... ¿Y si lo llevara esta noche al cómico Schaschkin. A este sinvergüenza le gustan objetos de esta clase y, además, hoy tiene un festival benéfico..."

Y dicho y hecho, por la noche envolvió el candelabro en un papel y lo envió al cómico Schaschkin.

El camerino del artista estuvo lleno toda la tarde; a cada momento entraban hombres a contemplar el regalo: allí sólo se oía un rumor mezcla de exclamaciones y de risas, algo así como un relinchar. Cuando alguna de las artistas se acercaba a la puerta y preguntaba si podía entrar, en seguida se oía la voz ronca del cómico que gritaba:

-No chica, no. Estoy sin vestir.

Después de aquel espectáculo, el cómico, alzando sus brazos y gesticulando, decía todo preocupado:

-Bueno, ¿y dónde meteré yo esta porquería de candelabro? Tengo un piso particular, pero es imposible llevarlo allí. Vienen a verme artistas, y esto no es una fotografía que se pueda esconder en el cajón de la mesa.

-Puede venderlo, señor -le aconsejó el peluquero, consolándolo-. No muy lejos de aquí vive una vieja que compra antigüedades... Pregunte por la Smirnova. Todo el mundo la conoce.

El cómico siguió este consejo...

Dos días más tarde, cuando el médico Kochelkov estaba sentado en su gabinete con la cabeza entre las manos y pensando en los ácidos biliares, se abrió la puerta de repente y entró en la habitación Sacha Smirnov. Sonreía resplandeciente de felicidad. Llevaba en las manos algo envuelto en un papel de periódico.

-¡Doctor! -exclamó todo sofocado-. ¡Figúrese qué alegría! Ha sido una suerte enorme para usted. Hemos encontrado la pareja de su candelabro... Mi madre está tan contenta... Usted me salvó la vida.

Y Sacha, cuya voz temblaba de emoción, colocó delante del médico el candelabro. El médico abrió la boca, intentó decir algo, pero no pudo: su lengua estaba paralizada.

 

Tuesday, January 26, 2016

La cuarta casa, un retrato de Elena Garro - de José Antonio Cordero


Elia Casillas



Anton Chejov: Historia de un contrabajo


 
 
Procedente de la ciudad, el músico Smichkov se dirigía a la casa de campo del príncipe Bibulov, en la que, con motivo de una petición de mano, había de tener lugar una fiesta con música y baile. Sobre su espalda descansaba un enorme contrabajo metido en una funda de cuero. Smichkov caminaba por la orilla del río, que dejaba fluir sus frescas aguas, si no majestuosamente, al menos de un modo suficientemente poético.

"¿Y si me bañara?", pensó.

Sin detenerse a considerarlo mucho, se desnudó y sumergió su cuerpo en la fresca corriente. La tarde era espléndida, y el alma poética de Smichkov comenzó a sentirse en consonancia con la armonía que lo rodeaba. ¡Qué dulce sentimiento no invadiría, por tanto, su alma al descubrir (después de dar unas cuantas brazadas hacia un lado) a una linda muchacha que pescaba sentada en la orilla cortada a pico! El músico se sintió de pronto asaltado por un cúmulo de sentimientos diversos... Recuerdos de la niñez... tristezas del pasado... y amor naciente... ¡Dios mío!... ¡Y pensar que ya no se creía capaz de amar!...

Habiendo perdido la fe en la humanidad (su amada mujer se había fugado con su amigo el fagot Sobakin), en su pecho había quedado un vacío que lo había convertido en un misántropo.

"¿Qué es la vida? -se preguntaba con frecuencia-. ¿Para qué vivimos?... ¡La vida es un mito, un sueño, una prestidigitación...!" Detenido ante la dormida beldad (no era difícil ver que estaba dormida), de pronto e involuntariamente sintió en su pecho algo semejante al amor. Largo rato permaneció ante ella devorándola con los ojos.

"¡Basta! -pensó exhalando un profundo suspiro-. ¡Adiós, maravillosa aparición! ¡Llegó la hora de partir para el baile de su excelencia!" Después de contemplarla una vez más, y cuando se disponía a volver nadando, por su cabeza pasó rauda una idea: "He de dejarle algo en recuerdo mío -pensó-. Dejaré algo prendido en su caña de pescar. ¡Será una sorpresa que le envía un desconocido!" Smichkov nadó suavemente hacia la orilla, cortó un gran ramo de flores silvestres y acuáticas y, después de atarlo con un junco, lo enganchó a la caña. El ramo se hundió hasta el fondo, pero arrastró consigo el lindo flotador.

El buen sentido, las leyes de la naturaleza y la posición social de mi héroe exigirían que este cuento acabara en este preciso punto; pero, ¡ay...! El designio del autor es irreductible... Por causas que no dependen de él, el cuento no terminó con la ofrenda del ramo de flores. Pese a la sensatez de su juicio y a la naturaleza de las cosas, el humilde contrabajo estaba llamado a representar un papel importante en la vida de la noble y rica beldad.

Al acercarse nadando a la orilla, Smichkov quedó asombrado de no ver sus prendas de vestir. Se las habían robado. Unos malhechores desconocidos lo habían despojado de todo mientras él contemplaba a la beldad, dejándole sólo el contrabajo y la chistera.

-¡Maldición! -exclamó Smichkov-. ¡Oh, gentes engendradas por la malicia! ¡No me indigna tanto la pérdida de mi vestimenta, ya que la vestimenta es vanidad, como el verme obligado a ir desnudo, atacando con ello la decencia pública!

Y sentándose sobre el estuche del contrabajo se puso a buscar una solución a su terrible situación.

"No puedo presentarme desnudo en casa del príncipe Bibulov -pensaba-. ¡Habrá damas! ¡Y, además, los ladrones, al robarme los pantalones, se llevaron al mismo tiempo las partituras que tenía en el bolsillo!" Meditó tan largo rato que llegó a sentir dolor en las sienes.

"¡Ah...! -se acordó de pronto-. No lejos de la orilla, entre los arbustos, hay un puentecillo... Puedo meterme debajo de él hasta que anochezca, y cuando sea de noche, en la oscuridad, me deslizaré hasta la primera casa."

Con este pensamiento, Smichkov se caló la chistera, cargó el contrabajo sobre su espalda y se dirigió con paso vacilante hacia los arbustos. Desnudo y con aquel instrumento musical sobre la espalda, recordaba a cierto antiguo y mitológico semidiós.

Y ahora, lector mío, mientras mi héroe está sentado bajo el puente lleno de tristeza, volvamos a la joven pescadora. ¿Qué había sido de ésta?

Al despertarse la beldad y no ver en el agua su flotador, se apresuró a tirar del sedal. Este se hizo tirante, pero ni el anzuelo ni el flotador salieron a la superficie. Sin duda, el ramo de Smichkov, al llenarse de agua, se había hecho pesado.

"O bien he pescado un pez muy grande o el anzuelo se me ha enganchado en algo", pensó la joven.

Tiró unas cuantas veces más de la cuerda y al fin decidió que el anzuelo se había, efectivamente, enganchado en algo.

"¡Qué lástima! -pensó-. ¡Se pesca tan bien al anochecer...! ¿Qué haré?" La extravagante joven, sin pensarlo mucho, se quitó la ligera ropa y sumergió el maravilloso cuerpo en el agua hasta la altura de los marmóreos hombros. No era tarea fácil desprender el anzuelo del ramo enredado en el sedal; pero la paciencia y el trabajo dieron su fruto. Poco más o menos de un cuarto de hora después, la beldad salía resplandeciente del agua, con el anzuelo en la mano.

Un destino funesto la acechaba, sin embargo. Los mismos granujas que robaron la ropa de Smichkov se habían llevado también la suya, dejándole sólo el frasco de los gusanos.

"¿Qué hacer? -lloró la joven-. ¿Será posible que tenga que marchar de este modo?... ¡No! ¡Nunca! ¡Antes la muerte! Esperaré a que oscurezca, y en la sombra me iré a la casa de la tía Agafia, desde donde mandaré a la mía por un vestido... Mientras tanto, me esconderé debajo del puentecillo..."

Y mi heroína, escogiendo aquellos sitios por donde la hierba era más alta y agachándose, se dirigió corriendo al puentecillo. Al deslizarse bajo éste y ver allí a un hombre desnudo, con artística melena y velludo pecho, la joven lanzó un grito y perdió el sentido.

Smichkov también se asustó. Primeramente tomó a la joven por una ondina.

"¿Es tal vez una sirena venida para seducirme? -pensó, suposición que lo halagó, pues siempre había tenido una alta opinión de su exterior-. Mas si no es una sirena, sino un ser humano, ¿cómo explicarse esta extraña metamorfosis?" -¿Por qué está aquí, debajo de este puente? ¿Qué le sucede? -preguntó a la joven.

Mientras buscaba una respuesta a estas preguntas, la beldad recobró el sentido.

-¡No me mate! -dijo en voz baja-. Soy la princesa Bibulov. ¡Se lo ruego! Lo recompensarán con largueza. Estuve dentro del agua desenganchando mi anzuelo y unos ladrones me robaron el vestido nuevo, los zapatos y las demás ropas.

-Señorita... -dijo Smichkov, con voz suplicante-. A mí también me han robado la ropa, y no sólo eso, sino que, además, al robarme los pantalones se llevaron las partituras que estaban en el bolsillo.

Los contrabajos y los trombones son, por lo general, gente apocada; pero Smichkov constituía una agradable excepción.

-Señorita -dijo, pasados unos instantes-. Veo que la conturba mi aspecto; pero estará usted de acuerdo conmigo en que, por las mismas razones suyas, me es imposible salir de aquí. Escuche, pues, lo que he pensado: ¿aceptará usted meterse en la caja de mi contrabajo y cubrirse con la tapa? Esto la escondería a mi vista...

Diciendo esto, Smichkov sacó el contrabajo del estuche. Por un momento le pareció que al cederlo profanaba el sagrado arte; pero su vacilación no duró largo tiempo. La beldad se metió, encogiéndose, en el estuche y el músico anudó las correas, celebrando mucho que la naturaleza lo hubiera obsequiado con tanta inteligencia.

-Ahora, señorita, no me ve usted. Siga ahí echada y quédese tranquila. Cuando oscurezca la llevaré a casa de sus padres. El contrabajo volveré a buscarlo más tarde.

Una vez anochecido, Smichkov se echó al hombro el estuche que contenía a la beldad, y cargado con él se dirigió a la casa de campo de Bibulov. Su plan era el siguiente: pasaría primero por la casa más próxima para procurarse ropa y proseguiría después su camino...

"No hay mal que por bien no venga -pensaba mientras levantaba el polvo con sus pies desnudos y se doblaba bajo su carga-. Seguramente, por haber intervenido con tanta eficacia en el destino de la princesa Bibulov, seré generosamente recompensado."

-¿Está usted cómoda, señorita? -preguntaba con el tono de un galante caballero que invita a bailar un quadrillé-. No se preocupe, tenga la bondad, acomódese en mi estuche como si estuviera en su casa.

De repente, se le antojó al galante Smichkov que delante de él y ocultas en la sombra iban dos figuras humanas. Mirando con más detenimiento, se convenció de que no se trataba de una ilusión óptica. Dos figuras caminaban, en efecto, delante de él, llevando unos bultos en la mano.

"¿Serán éstos los ladrones? -pasó por su cabeza-. Parecen llevar algo... Con seguridad, nuestras ropas...

Y Smichkov, depositando el estuche al borde del camino, salió corriendo en persecución de las figuras.

-¡Alto! -gritaba-. ¡Alto!... ¡Atrápenlos!

Las figuras volvieron la cabeza, y al notar que los iban persiguiendo, echaron a correr... Aun durante largo rato escuchó la princesa pasos veloces y el grito de: "¡Alto!, ¡alto!" Por último, todo quedó en silencio.

Smichkov estaba entregado a la persecución, y seguramente la beldad hubiera permanecido largo tiempo en el campo, al borde del camino, si no hubiera sido por un feliz juego de azar. Ocurrió, en efecto, que al mismo tiempo y por el mismo camino, se dirigían a la casa de campo de Bibulov los compañeros de Smichkov, el flauta Juchkov y el clarinete Rasmajaikin. Al tropezar con el estuche, ambos se miraron asombrados.

-¡El contrabajo! -dijo Juchkov-. ¡Vaya, vaya! ¡Pero si es el contrabajo de nuestro Smichkov! ¿Cómo ha venido a parar aquí?

-Esto es que a Smichkov le ha ocurrido algo -decidió Rasmajaikin.

-O que se ha emborrachado y lo han robado... Sea como sea, no debemos dejar aquí el contrabajo. Nos lo llevaremos.

Juchkov cargó el estuche sobre sus espaldas, y los músicos prosiguieron su camino.

-¡Diablos ! ¡Lo que pesa! -gruñía el flauta durante el camino-. ¡Por nada del mundo hubiera consentido yo en tocar en este monstruo! ¡Uf!

Al llegar a la casa de campo del príncipe Bibulov, los músicos dejaron el estuche en el sitio reservado a la orquesta y se fueron al buffet.

En aquella hora ya se habían empezado a encender arañas y brazos de luz.

El novio (el consejero de Corte Lakeich), guapo y simpático funcionario del Servicio de Comunicaciones, con las manos metidas en los bolsillos, conversaba en el centro de la habitación con el conde Schkalikov. Hablaban de música.

-En Nápoles, conde -decía Lakeich-, conocí a un violinista que hacía verdaderos milagros. No lo creerá usted, pero con un contrabajo de lo más corriente lograba unos trinos... ¡Algo fantástico! Tocaba con él los valses de Strauss.

-¡Por Dios! -dudó, el conde-. ¡Eso es imposible!

-¡Se lo aseguro! ¡Y hasta las rapsodias de Listz! Yo vivía en la misma fonda que él y, como no tenía nada que hacer, llegué a aprender en el contrabajo la rapsodia de Liszt.

-¿La rapsodia de Liszt? ¡Hum!... ¿Está usted bromeando?

-¿No lo cree usted? -rió Lakeich-. Pues se lo voy a demostrar ahora mismo. Vamos a la orquesta.

Y el novio y el conde se dirigieron a la orquesta. Se acercaron al contrabajo, desataron rápidamente las correas y... ¡oh espanto!

Pero ahora, mientras el lector da libertad a la imaginación y se dibuja el final de aquella discusión musical, volvamos a Smichkov... El pobre músico, no habiendo podido alcanzar a los ladrones, volvió al lugar en que había dejado el estuche: pero ya no estaba allí la preciosa carga. Perdido en suposiciones, pasó y repasó varias veces por aquel paraje y, no encontrando el estuche, decidió que había ido a parar a otro camino.

"¡Esto es terrible ! -pensaba mesándose los cabellos y presa de un frío interior-. ¡Se asfixiará dentro del estuche! ¡Soy un asesino!" Ya había entrado la medianoche y Smichkov continuaba dando vueltas por el camino, buscando el estuche. Por fin volvió a meterse bajo el puentecillo.

"Seguiré buscando cuando amanezca", decidió.

Al amanecer, la búsqueda dio el mismo resultado y Smichkov decidió esperar debajo del puente a que llegara la noche...

"La encontraré -mascullaba, quitándose la chistera y tirándose del pelo-. ¡Aunque tarde un año, la encontraré!"

Todavía hoy, los campesinos que habitan los lugares descritos cuentan cómo por las noches, junto al puentecillo, puede verse a un hombre desnudo, todo cubierto de pelo y tocado con una chistera. Cuentan también que, a veces, debajo del puente, se oyen roncos sonidos de contrabajo.

 

Monday, January 25, 2016

Armando Vega-Gil y su Ukulele loco


ÁLAMOS, SONORA. FAOT 2016


ÁLAMOS, SONORA
FAOT 2016 
 
VIERNES 22
 
12:00 horas, Ambulantes
De la filantropía a la canción.Ortiz Tirado, el médico
Recorrido escénico musical del Museo Costumbrista a Palacio municipal
 
13:00 y 17:00 horas, Ambulantes
Sandungueando
Unipersonal circense de Esmeralda García
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Recital de piano con el niño Christian Markle Hirata (Universidad de Sonora)
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Danza del venado yoreme/mayo de Sonora y Sinaloa
 
17:00 horas, La Alameda
Fesway, pop experimental
 
18:00 horas, Plaza de Armas
Danzas y comparsas del mundo
Kunaxïk, danza maya Xajoj Q’ojom, Grupo Sotz’il
 
20:00 horas, Palacio municipal
Cassandra Zoé Velasco, mezzosoprano y Abdiel Vázquez, pianista
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Valgur, canción contemporánea
 
23:30 horas, La Alameda nocturna
Hamac Caziim, rock seri
SÁBADO 23
 
11:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Inauguración de la Ruta del Arte
 
12:00 horas, Ambulantes
De la filantropía a la canción.Ortiz Tirado, el médico
Recorrido escénico musical del Museo Costumbrista a Palacio municipal
 
13:00 horas, Ambulantes
Coro flashmob
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Coral Emiliana de Zubeldía; Manuel Domínguez, director
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Jiak Usim Jiawai
Mariachi Armonía, de jóvenes yaquis
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Presentación del libro ilustrado Mota, obra pictórica 1979-2014 de Jesús Gilberto Buitimea y proyección del documental Patrimonio Cultural Inmaterial: rumbo al reconocimiento de la Unesco ‘Encuentro de venados y pascolas’, por José Luis Moctezuma, Antolín Vázquez, José Luis Perea, Jesús Gilberto Buitimea y Alejandro Aguilar Zéleny
 
17:00 horas, La Alameda
Alejandro de Miguel, pop dance alternativo
 
18:00 horas, Plaza de Armas
Danzas y comparsas del mundo
Kunaxïk, danza maya Xajoj Q’ojom, Grupo Sotz’il
 
20:00 horas, Palacio municipal
Inauguración y entrega de los reconocimientos
Medalla Alfonso Ortiz Tirado 2016 al bajo-barítono Guillermo Ruiz
Medalla In Memoriam a la maestra Emiliana de Zubeldía
Maestro Sonorense 2016 al pianista Pedro Vega
Concierto con Guillermo Ruiz, bajo- barítono
Orquesta Filarmónica de Sonora
Joshua Bavaro, director concertador
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Alyosha Barreiro + Nok Niuk, prehispánica electrónica
 
23:30 horas, La Alameda nocturna
Gerardo Peña, trova
DOMINGO 24
 
12:00 horas, Ambulantes
De la filantropía a la canción.Ortiz Tirado, el médico
Recorrido escénico musical del Museo Costumbrista a Palacio municipal
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Eduardo Caballero y Juanmanuel Flores, violín y electrónica
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Danza del venado yoeme / yaqui
Grupo de música tradicional Inapo, mayos de Sinaloa
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Conferencia musicalizada Matachines yaquis, una milicia para la virgen, Raquel Padilla
Músicos: Ismael Castillo y Juan Rodríguez
 
17:00 horas, La Alameda
Banda de Música del Estado de Sonora;
Miguel de la Rosa, director
 
18:00 horas, Plaza de Armas
Danzas y comparsas del mundo
Kunaxïk, danza maya Xajoj Q’ojom, Grupo Sotz’il
 
20:00 horas, Palacio municipal
Ópera Inmigrante ilegal, de Alfonso Molina
Gilberto Amaro, tenor; Elena Rivera, soprano; Guillermo López, tenor y Emmanuel Sabás, tenor
Orquesta Filarmónica de Sonora; Ace Edewards, director
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Andrés Suárez, canción de autor
 
23:30 horas, La Alameda nocturna
Bandolero Bluegrass, country folk
LUNES 25
 
12:30 horas, Foro infantil
Petite Varieté, La Mandrágora Teatro
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Recital de piano y guitarra (Universidad de Sonora)
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Música y danza tradicional makurawe / guarijío
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Presentación del documental La insumisa transparencia, vida y obra de Abigael Bohórquez
Dirección: Mónica Luna
 
17:00 horas, La Alameda
Armando Vega-Gil y su ukulele loco
 
20:00 horas, Palacio municipal
Noche de la Universidad de Sonora
Brenda Santacruz, soprano; Ernesto Ochoa, tenor; Jesús Véjar, tenor y Héctor Acosta, pianista
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Eleven Towns Band, folk - rock
 
22:30 horas, Tertulias de la Casa de la Cultura ˝María Félix˝
Clavel del aire
Jorge Martín y Rito Emilio Salazar
MARTES 26
 
12:00 horas, Palacio municipal
Ópera para niños El Retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla
Compañía Ópera-Cinema
 
12:30 horas, Foro infantil
Operación talón, Moroco Teatro
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Terceto Sonora de Guitarras
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Música tradicional purhépecha
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Poetas dialogan con el poeta, Homenaje a Abigael Bohórquez
Jorge Ochoa, Ana Álvarez, Venecia López y Ricardo Solís
 
17:00 horas, La Alameda
Banda Sinfónica de la Universidad de Navojoa; director: Abner L. Perales
 
20:00 horas, Palacio municipal
El arte del canto
Mayté Cervantes, mezzosoprano; Guillermo Ruiz, barítono; Luis María Bilbao, tenor y Carlos Alberto Pecero, pianista; Alfonso Navarrete, comentarista
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Osmany Paredes, latin jazz
 
22:30 horas, Tertulias de la Casa de la Cultura ˝María Félix˝
Grand Central, balada pop
 
23:30 horas, La Alameda nocturna
Rondalla del Desierto (Universidad de Sonora)
Director: Pablo Salazar
MIÉRCOLES 27
 
12:00 y 14:00 horas, Palacio municipal
Ópera para niños El Retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla
Compañía Ópera-Cinema
 
12:30 horas, Foro infantil
Silencio, vamos a reír, Matria Arte en escena
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Lüft Bassoons Quartet, cuarteto de fagotes
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Dueto Mendoza, yaqui y Trío Primavera, mayo
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Canción de amor por Abigael Bohórquez para no estar tan solos, conferencia - espectáculo teatral biográfico
Presentadores: Gerardo Bustamante y Raymundo Frausto
 
17:00 horas, La Alameda
Música ancestral maya Kaqchikel, Grupo Sotz’il
 
20:00 horas, Palacio municipal
Pedro Vega interpreta a Emiliana de Zubeldía
Pedro Vega, pianista; Sarahí Salgado, soprano y Vilen Gabrielyan, violinista
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Guillermo Briseño, rock
 
22:30 horas, Tertulias de la Casa de la Cultura ˝María Félix˝
Xolo, espectáculo poético musical
Mardonio Carballo y Juan Pablo Villa
JUEVES 28
 
13:00 horas, Ambulantes
Coro flashmob
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Coro de Cámara del Conservatorio Superior de Música L´Orfeo; Luis Enrique Téllez, director
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Los Potrillos, yoreme / mayo
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Voz Sonora, homenaje en voz alta a Abigael Bohórquez
Mardonio Carballo, Mauricio Jiménez y Gustavo Adolfo Ramírez
 
17:00 horas, La Alameda
Grupo de danza folclórica Missael; Tomás Velásquez, director
 
18:00 horas, Escuela primaria Bartolomé M. Salido No. 2
Danzas y comparsas del mundo
Switch Inn
 
20:00 horas, Palacio municipal
Zarzuela María la O, de Ernesto Lecuona
Marybel Ferrales, soprano
Coro y solistas de la Universidad de Sonora
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Sinalojazz, jazz latino y fusión
 
22:30 horas, Tertulias de la Casa de la Cultura
˝María Félix˝
Maximum Sax, cuarteto de saxofones
 
23:30 horas, La Alameda nocturna
Isaac Montijo y los Buayums, fusión místico
VIERNES 29
 
12:00 horas, Ambulantes
De la filantropía a la canción.Ortiz Tirado, el médico
Recorrido escénico musical del Museo Costumbrista a Palacio municipal
 
13:00 horas, Ambulantes
Coro flashmob
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Valeria Quijada, soprano y Roberto Galván, pianista
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
Matchuk Bemela, yoreme / mayo
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Conferencia Sihasin and Benally Family, nación navajo
 
17:00 horas, La Alameda
Jimmy Cruz, salsa
 
18:00 horas, Escuela primaria Bartolomé M. Salido No. 2
Danzas y comparsas del mundo
Switch Inn
 
20:00 horas, Palacio municipal
Kostiantyn Andreiev, tenor y Vadim Chernihovsky, bajo; Emmanuel Sabás, pianista
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Cantata sinfónica Carmina Burana, de Carl Orff
Emily Evelyn Way, soprano; Brett Sprague, tenor; Nickolai Strommer, barítono
Coro de la Universidad de Sonora y alumnos de la Licenciatura en Música, dirigidos por la maestra Marybel Ferrales
Orquesta Filarmónica de Sonora; Joshua Bavaro, director concertador
 
22:30 horas, Tertulias de la Casa de la Cultura ˝María Félix˝
Javier Cinco, nuevo canto de autor
 
23:30 horas, La Alameda nocturna
Arodi Martínez, jazz
SÁBADO 30
 
12:00 horas, Ambulantes
De la filantropía a la canción.Ortiz Tirado, el médico
Recorrido escénico musical del Museo Costumbrista a Palacio municipal
 
14:00 horas, Templo de la Purísima Concepción
Arizona Baroque
 
15:00 horas, Mercado de artesanías
The Jones Benally Family Dance Troupe, nación navajo
 
16:00 horas, Museo Costumbrista de Sonora
Presentación del libro Ati’t Xajoj – Danzando con la abuela, Grupo Sotz’il
 
17:00 horas, La Alameda
Sensación tropical, yoeme / yaqui
 
18:00 horas, Escuela primaria Bartolomé M. Salido No. 2
Danzas y comparsas del mundo
Switch Inn
 
20:00 horas, Palacio municipal
Giuseppe Filianoti, tenor y Daniel Blumenthal, pianista
 
21:30 horas, Callejón del Templo
Todavía tour, Francisco Céspedes
 
22:30 horas, Tertulias de la Casa de la Cultura ˝María Félix˝
Todas las muertes, toda la vida: Chavela y Frida
Zona Escénica Sonora
 
23:30 horas, La Alameda nocturna
Sihasin, punk rock nativo
ACTIVIDADES PERMANENTES / D
el 22 al 30 de enero
10:00 a 18:00 horas, Mercado de artesanías
Exposición y venta de artesanía, medicina tradicional y lotería indígena
 
12:00 a 18:00 horas, Mercado de artesanías
Gastronomía indígena
21:00 horas, exterior Palacio municipal
Callejoneada con la Estudiantina “Dr. Alfonso Ortiz Tirado”
En escuelas primarias, secundarias y preparatorias de Álamos
• Pintura, Blanca Acuña
• Teatro, Axayácatl Gutiérrez
• Literatura, Iván Figueroa
• Música, Arnulfo Miranda
• Iniciación musical, Rosa Belia Casillas
 
Talleres para todo público
*Casa de la Cultura “María Félix”, 16:00 horas
• Música maya, Grupo Sotz´il
• Danza maya, Grupo Sotz’il
• Creación de danza, Grupo Sotz´il
• Clase magistral La Pirekua tradicional michoacana
*Museo Costumbrista de Sonora,
de lunes a viernes de 10:00 a 12:00 horas
• Periodismo cultural, Ricardo Solís
 
* Informes e inscripciones:
Museo Costumbrista de Sonora
Guadalupe Victoria 1, colonia Centro, Álamos
Teléfono: 01 647 428 0053
 


CIUDAD OBREGÓN

 

Sábado 23

20:00 horas, Plaza Álvaro Obregón

Valgur, canción contemporánea

 

Domingo 24

20:00 horas, Plaza Álvaro Obregón

Gerardo Peña, trova

 

Lunes 25

20:00 horas, Auditorio Juan R. Bours Universidad La Salle Noroeste (ULSA)

El arte del canto

Mayté Cervantes, mezzosoprano; Guillermo Ruiz, bajo-barítono; Luis María Bilbao, tenor y Carlos Alberto Pecero, pianista. Alfonso Navarrete, comentarista

 

Martes 26

20:00 horas, Auditorio Juan R. Bours Universidad La Salle Noroeste (ULSA)

Clavel del aire

Jorge Martín y Rito Emilio Salazar

 

Miércoles 27

20:00 horas, Plaza Álvaro Obregón

Grupo Obregón Blues

 

Jueves 28

20:00 horas, Plaza Álvaro Obregón

Jimmy Cruz, salsa

 

HERMOSILLO

Domingo 24

12:00 horas, Teatro Auditorio del Cobach

Ópera para niños El Retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla

Compañía Ópera-Cinema

 

Lunes 25

19:00 horas, Teatro Auditorio del Cobach

Vadim Chernihovsky, bajo y David Rodríguez, pianista

 

Martes 26

19:00 horas, Teatro Auditorio del Cobach

Kostiantyn Andreiev, tenor y David Rodríguez, pianista

 

Miércoles 27

19:00 horas, Teatro Auditorio del Cobach

Noche de la Universidad de Sonora

Brenda Santacruz, soprano; Ernesto Ochoa, tenor; Jesús Véjar, tenor y Héctor Acosta, pianista

 

Jueves 28

19:00 horas, Teatro Auditorio del Cobach

El arte del canto

Mayté Cervantes, mezzosoprano; Guillermo Ruiz, bajo-barítono; Luis María Bilbao, tenor y Carlos Alberto Pecero, pianista

Alfonso Navarrete, comentarista

NAVOJOA

Viernes 22

19:00 horas, Plaza 5 de Mayo

Gerardo Peña, trova

 

Sábado 23

19:00 horas, Plaza 5 de Mayo

Eleven Towns Band, folk rock

Miércoles 27

19:00 horas, Teatro Auditorio Municipal “Prof. Romeo Gómez Aguilar”

Osmany Paredes, latin jazz

 

Jueves 28

11:00 horas, Teatro Auditorio Municipal “Prof. Romeo Gómez Aguilar”

Ópera para niños El Retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla

Compañía Ópera-Cinema

 

19:00 horas, Teatro Auditorio Municipal “Prof. Romeo Gómez Aguilar”

Recital de piano con el niño Christian Markle Hirata (Universidad de Sonora)

 

Viernes 29

19:00 horas, Teatro Auditorio Municipal “Prof. Romeo Gómez Aguilar”

Pedro Vega interpreta a Emiliana de Zubeldía

Sarahí Salgado, soprano

 

Sábado 30

22:00 horas, Plaza 5 de Mayo

Jenny and the Mexicats